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“Este colegio no era para niñitas”: los obstáculos que enfrentaron las primeras generaciones de alumnas del Instituto Nacional

Ocho estudiantes documentaron 23 episodios de acoso y hostigamiento, y cuestionaron la falta de respuestas oportunas de las autoridades del establecimiento.

Alumna del Instituto Nacional / Foto: Vergara 240

La primera generación de mujeres del Instituto Nacional está a semanas de egresar de cuarto medio, pero para algunas de sus integrantes, el paso por el histórico liceo estuvo marcado por episodios de acoso sexual, hostigamiento y comentarios machistas.

Ocho estudiantes reunieron por escrito 23 situaciones que denunciaron ante las autoridades del establecimiento, cuestionando la falta de respuestas oportunas frente a sus testimonios.

Una de ellas es Leonor, nombre ficticio para proteger su identidad, quien relata a Vergara 240 que fue perseguida y hostigada por su expololo y un grupo de compañeros. La situación afectó su bienestar emocional y dificultó su asistencia a clases. “Iba al colegio a llorar, iba a temblar. Pasaba más tiempo encerrada en el baño que en disfrutar el liceo”, recordó.

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La estudiante asegura que, cuando acudió a Convivencia Escolar para pedir ayuda, no recibió la respuesta que esperaba. Según su relato, una funcionaria le dijo que el colegio no le creería porque los alumnos denunciados negaban los hechos.

Emilia, otra de las alumnas que participó en la recopilación de testimonios, también cuestionó la reacción de las autoridades. “Lo más impactante era que no nos creyeran”, sostuvo.

“Era una comunidad conservadora, muy machista”

Emilia afirma que los hostigamientos comenzaron cuando las estudiantes retomaron las clases presenciales y que, durante el periodo más complejo, recibían reiteradas denuncias de acoso y abuso.

La carta entregada a la entonces rectora Carolina Vega derivó en la expulsión de un grupo de estudiantes, aunque Emilia asegura que algunos continuaron ingresando al liceo.

Las dificultades, sin embargo, no se limitaron a las denuncias entre alumnos. Nancy Aballay, exinspectora general del Instituto Nacional, describió una comunidad que debió enfrentar importantes resistencias a la incorporación de mujeres.

“Era una comunidad conservadora, muy machista, donde estaba muy marcado el sello de que los hombres son los que llevan la batuta”, señaló Aballay.

La exfuncionaria también planteó que la transición hacia un establecimiento mixto estuvo marcada por dificultades de adaptación y errores en el trato hacia las nuevas alumnas.

“Este colegio no era para niñitas”

En esa línea, Roberto Abarca, profesor jefe de cuarto medio y exalumno del liceo, recordó los prejuicios que rodearon el proceso. “Antes de que llegaran, un profesor dijo en las noticias que este colegio no era para niñitas”, comentó.

Pese a las experiencias negativas, las estudiantes también reconocen aspectos positivos de su paso por el establecimiento y esperan que las próximas generaciones encuentren un entorno más justo. Emilia, quien está próxima a egresar, resume su experiencia con una distinción: “El liceo no es malo, es la gente”.

La actual rectora, Sandra Aravena, fue contactada por el medio que publicó los testimonios, pero no entregó una respuesta posterior a su primera comunicación.