¿Espionaje espacial? La misteriosa maniobra de un satélite ruso que encendió las alarmas de los expertos
Los científicos no descartan que el aparato ruso estuviera recopilando información o vigilando de cerca a la nave estadounidense.

Satélite / Sergio Bonilla

A unos 540 kilómetros sobre nuestras cabezas, un satélite militar ruso protagonizó durante el pasado fin de semana una inusual persecución orbital al aproximarse peligrosamente a un satélite comercial estadounidense de observación terrestre.
El protagonista fue el Kosmos 2612, lanzado por Rusia en abril junto a otros cinco satélites de los que apenas se conocen detalles. La nave a la que se acercó era el ICEYE-X36, propiedad de la filial estadounidense de la empresa finlandesa ICEYE, que proporciona imágenes de radar al Ejército ucraniano, aunque no se ha confirmado que este satélite concreto se haya utilizado en sus operaciones militares.
Una aproximación que pudo llegar a los 30 metros
La aproximación no fue del todo repentina. Según datos de la empresa de seguimiento orbital LeoLabs recogidos por CNN, el Kosmos 2612 redujo la separación que tenía de unos 350 kilómetros el 15 de octubre a menos de cinco kilómetros al día siguiente.
Después vino lo que más causó alarma. Según Ars Technica, el viernes el satélite ruso se encontraba a entre dos y tres kilómetros y se colocaba alternativamente por delante y por detrás del ICEYE-X36.
Durante el fin de semana, la distancia entre ambos incluso se redujo a menos de 500 metros, probablemente bastante menos, según explicó Adam Marsh, de LeoLabs, al mismo medio.
Scientific American recoge estimaciones que reducen esa distancia hasta unos 30 metros, aunque la cifra exacta sigue siendo incierta. En algunos momentos, la proximidad entre ambos satélites complicó su identificación por separado, incluso para los radares de LeoLabs, capaces de detectar objetos de apenas dos centímetros.
Para LeoLabs, aquello no fue un cruce casual, sino una aproximación controlada en la que el Kosmos 2612 permaneció cerca de su objetivo antes de retirarse. Jonathan McDowell, astrofísico experto que sigue la actividad orbital, cree que podría tratarse del primer encuentro conocido en órbita terrestre baja entre dos satélites activos sin el consentimiento de uno de sus propietarios.
Satélites comerciales, objetivo militar
La explicación del incidente podría estar en la Tierra. Los satélites de ICEYE utilizan radares de apertura sintética capaces de obtener imágenes de la superficie terrestre incluso de noche y a través de las nubes, una tecnología que lleva años poniendo al servicio de Ucrania. En enero, la empresa anunció un acuerdo para ampliar ese apoyo.
Ars Technica recuerda además que, en 2022, un funcionario ruso calificó de “objetivo legítimo” a los satélites civiles que ayudaran al ejército ucraniano.
Qué busca Rusia en órbita
Pero qué pretendía conseguir Rusia con esta maniobra sigue siendo un misterio. Según recogen medios, el Kosmos 2612 podría haber estado fotografiando al satélite estadounidense o recopilando información sobre él.
Dependiendo del equipamiento que llevara a bordo, también podría haber interferido en las comunicaciones del ICEYE-X36 o incluso causado daños físicos. The New York Times menciona una hipótesis todavía más preocupante, la de que pudiera transportar un proyectil u otra arma.
Un informe del instituto británico RUSI, señala que la maniobra pudo buscar intimidar a ICEYE o bloquear sus comunicaciones mediante ruido de radio. Mientras tanto, según Marsh, el ICEYE-X36 no modificó su trayectoria para alejarse del satélite ruso, una decisión que podría haber incrementado el riesgo de colisión.




