Muere Jesús Trepiana, portero que inspiró el famoso poema futbolero de Erick Pohlhammer
El exarquero, que defendió las camisetas de Unión Española, Audax Italiano y la UC, falleció a los 84 años.
Revista Estadio / Radio ADN
El fútbol chileno sufrió durante este lunes una nueva pérdida que lo enluta en torno a sus ilustres integrantes.
En este caso, se trata del exportero Jesús Trepiana, quien falleció a los 84 años de edad.
Más información
Su carrera se extendió durante las décadas de los 60 y 70, formándose en Unión Española, donde jugó entre 1963 y 1968.
Tras ello, estuvo en el arco de Universidad Católica entre 1969 y 1972, cerrando su participación en el ámbito profesional defendiendo al Audax Italiano en 1973.
Quien luego hiciera carrera como médico veterinario quedó inmortalizado en la memoria colectiva del fútbol chileno al inspirar una de las obras literarias insignes vinculadas a la actividad.
Se trata del célebre poema “Yo ví jugar a Jesús Trepiana”, escrito por Erick Pohlhammer, donde el fallecido escritor nacional hacía una emotiva reflexión sobre la memoria y el paso del tiempo a la luz de sus vivencias sobre la carrera del portero.
El velorio de Jesús Trepiana se realizará este lunes 19 de octubre en Rancagua, en la sala velatroria de Funeraria Riquelme, ubicada en Avenida General Bernardo O’Higgins 1009.
Yo vi jugar a Jesús Trepiana - Erick Pohlhammer
Yo vi jugar a Jesús Trepiana con mis propios ojos
Y eso que todo lo que ven los ojos es ilusión
Pero yo lo vi jugar con estos ojos verdes
En el estadio Santa Laura pegadito a mi novia
Que era un asiento vacío
El vacío es forma la forma es vacío
Rememoro que esa tarde el Santa Laura tenía un aura
a gran coliseo deportivo
Más que el Nacional el 62
Más que el Sausalito en primavera
Más que en otoño el San Eugenio
Repito yo vi jugar al fabuloso Jesús Trepiana
Guardavallas de Unión Española
Por desgracia eterno reserva de Francisco Nitsche
Que también era extraordinario
Insustituible en el arco una especie de senador designado
de la portería roja
Qué chance le quedaba al pobre Jesús Trepiana
Francisco Nitsche tenía una hija se llamaba
Ana María Nitsche
De quien me enamoré a primera vista durante algunas horas
Cuando yo jugaba en las inferiores de Ferrobádminton
Ocurrió que fui a recoger una pelota a la pista de ceniza
Y vi su preciosa cara tras la reja de contención
Son amores fugaces que ni la fugacidad del tiempo esfuma
Pero vamos a lo nuestro que es lo más importante
Yo vi jugar a Jesús Trepiana con mis propios ojos
Ustedes no
Ustedes estaban en otra esperando algo
Algo intrascendente o la llegada del mesías
Yo ya había encontrado al auténtico mesías
En la persona de Jesús Trepiana
Tengo el recuerdo fresquito era el 5 de junio de 1967
Meses después del Mundial de Inglaterra
Lo vi jugar ataviado de blanco nieve
Bajo los tres palos del arco norte
Que daba a la avenida Independencia
Soy la persona más afortunada del mundo
Ustedes no vieron jugar a Jesús Trepiana
En qué andaban
Trepando posiciones corriendo la carrera de las ratas
Jamás me cansaré de reiterarlo
Yo vi jugar a Jesús Trepiana con estos ojos de lince
Yo puedo morir en paz
El resto es literatura.