El temido “Libro negro”: el violento modus operandi de la primera célula del PCC desbaratada en el país
El Ministerio Público formalizó a los primeros 19 integrantes de la peligrosa banda brasileña Primer Comando de la Capital. Todos quedaron en prisión preventiva.

Primer Comando de la Capital (PCC)

La Fiscalía Regional Metropolitana Sur formalizó a 19 sujetos identificados como los integrantes de la primera célula de la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital (PCC) con operaciones establecidas en Chile. Los individuos enfrentan cargos por los delitos de asociación criminal y asociación ilícita para el narcotráfico.
Durante la extensa audiencia judicial, liderada por el fiscal regional Héctor Barros junto a los persecutores de Alta Complejidad Alex Cortez y Yans Escobar, el tribunal decretó la medida cautelar de prisión preventiva para nueve de los imputados. Los otros diez involucrados ya se encontraban privados de libertad en diferentes penales del país cumpliendo condenas previas o bajo medidas cautelares por otros ilícitos, por lo que la totalidad del grupo se mantiene actualmente tras las rejas.
La indagatoria, desarrollada en un trabajo conjunto con la Policía de Investigaciones (PDI), tuvo su origen en redes de cooperación internacional. Los primeros antecedentes surgieron desde la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina, información de inteligencia que alertó a las autoridades sobre la inminente instalación de miembros de esta facción transnacional en el territorio nacional.
El “Libro negro” y las operaciones del PCC en Chile
El PCC es reconocido históricamente como una de las agrupaciones delictuales más temidas e influyentes del continente sudamericano, caracterizándose por coordinar y ejecutar gran parte de sus operaciones directamente desde el interior de los recintos carcelarios.
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Su estructura se divide en áreas específicas conocidas internamente como “sintonías”, las cuales controlan diversos mercados ilícitos como el contrabando, el tráfico de estupefacientes a gran escala, la comisión de secuestros, robos violentos y homicidios por encargo.
El funcionamiento interno de la banda se rige por un estricto modelo de estatutos que exige la realización de bautismos, adoctrinamiento continuo y un catastro exhaustivo de sus integrantes mediante fichas.
Los miembros activos son registrados en un documento denominado “Libro blanco”. En paralelo, la organización administra un “Libro negro” destinado exclusivamente a los exintegrantes que han traicionado o abandonado las filas de la mafia, contra quienes “incluso decretan su muerte”.
Al término de la instancia judicial, que también incluyó formalizaciones específicas por infracciones a la ley de armas y tráfico de drogas, el tribunal estableció un plazo legal de 120 días para el desarrollo de la investigación.

Mario Vergara
Editor general del área digital de Radio ADN. Enfocado en cobertura política y contingencia internacional....




