Investigadores descubren que Chile tuvo capibaras y se encontraban en un lugar que pocos podrían imaginar
Un equipo de investigadores encontró un diente de este roedor de 8,8 millones de años, revelando que la árida zona norte de Chile albergó humedales.
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Un reciente hallazgo paleontológico en el Desierto de Atacama ha desafiado las creencias históricas sobre la evolución climática del norte de Chile. Investigadores descubrieron un fósil de capibara que data de hace 8,8 millones de años, entregando nueva evidencia empírica sobre un pasado de abundantes recursos hídricos en la zona.
La pieza encontrada en la Formación Bahía Inglesa corresponde a un tercer molar superior del género extinto Cardiatherium, un pariente prehistórico de los actuales roedores semiacuáticos sudamericanos. El estudio paleontológico, divulgado a través de la revista Scientific Reports, representa el vestigio arqueológico más antiguo de esta especie en el territorio nacional.
(Mauricio Álvarez/Gutstein et al., Scientific Reports , 2026)
“Encontrar un diente de capibara en un depósito marino en lo que hoy es una de las regiones más secas de la Tierra es simplemente raro”, detalló la autora principal del documento y geocientífica de la Universidad de Arizona, Priscilla Martinez. La investigadora enfatizó que el estilo de vida natural de este animal exige de manera excluyente el consumo de plantas acuáticas y la migración a través de corredores fluviales, publica ScienceAlert.
El pasado húmedo oculto en el fósil de capibara
El descubrimiento geológico contrarresta la premisa científica que sostenía que el sector de Atacama se ha mantenido como un terreno desértico durante los últimos 40 millones de años. La excavación en las rocas de arenisca reveló un entorno que durante el período del Mioceno tardío funcionó como un próspero ecosistema, luego de que el equipo identificara también restos fósiles de peces de agua dulce y gaviales.
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A la fauna identificada se sumó la presencia de fitolitos, pequeñas partículas de sílice que ratificaron el desarrollo de flora local. Estos restos vegetales son característicos de palmeras y plantas de jengibre, especies que dependen del contacto constante con fuentes de aguas subterráneas para germinar.
“Tenemos múltiples líneas de evidencia indicativas de condiciones realmente húmedas que suelen asociarse a los capibaras en la actualidad”, complementó el paleobiólogo de la Universidad de Wyoming, Mark Clementz.
La presencia del roedor en la costa del Pacífico plantea un enigma logístico para los especialistas, considerando que el levantamiento de la cordillera de los Andes funcionaba como una barrera natural extrema debido a su altitud y aridez. La principal teoría de la investigación sugiere que los animales no cruzaron directamente el macizo montañoso, sino que se desplazaron a través de una densa red de humedales que atravesaba el continente por el sector norte, facilitando la dispersión biológica de la manada.