Miguel Tapia celebró los 40 años de “Pateando Piedras” con una emotiva y política noche en el Caupolicán
El histórico baterista de Los Prisioneros encabezó un extenso recorrido por la historia del trío de San Miguel, acompañado por invitados como Álvaro Henríquez, Cecilia Aguayo, Gonzalo Yáñez y Daniel Guerrero. La celebración tuvo recuerdos para Jorge González, momentos de emoción y varias referencias a la contingencia política.
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Cuarenta años después del lanzamiento de Pateando Piedras, Miguel Tapia volvió el tiempo atrás y presentó un amplio repaso a las canciones que convirtieron a Los Prisioneros en un fenómeno de masas. El escenario fue el Teatro Caupolicán y el punto de partida no podía ser otro: los teclados de “Muevan las industrias”, una de las piezas fundamentales del segundo disco del trío de San Miguel.
La celebración rápidamente dejó claro que no seguiría el orden original del álbum. “Quieren dinero” apareció inmediatamente después y generó uno de los primeros momentos de baile de la noche. Luego llegaron “Sexo”, “Estar solo”, “Independencia cultural”, “Por favor” —que el propio Tapia reconoció como una canción difícil de interpretar— y “¿Por qué no se van?” que fue ampliamente coreada por los asistentes.
La primera referencia explícita a la contingencia apareció durante “Por qué los ricos”, interpretada junto a José Miguel y Matías, jóvenes músicos vinculados a Escuelas de Rock. Desde el público surgió espontáneamente un cántico contra el Presidente José Antonio Kast, mientras Tapia también incorporó una mención al mandatario durante la canción.
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De la batería al recuerdo de Jorge González
Un momento icónico fue cuando Tapia regresó después a su instrumento original para interpretar “¿Quién mató a Marilyn?”, antes de abrir un recorrido por otras etapas de Los Prisioneros.
Daniel Guerrero apareció como invitado en “Amiga mía”, mientras Gonzalo Yáñez se sumó para “Que no destrocen tu vida” y “Manzana”.
Uno de los momentos más emotivos llegó con “Tren al sur”. Después de interpretarla, Tapia hizo una sentida mención a Jorge González y a la extensa historia que ambos compartieron en Los Prisioneros: “Estuvimos en las buenas y en las malas”, recordó el músico.
La presencia de González, aunque no estuvo físicamente en el escenario, atravesó buena parte del concierto. Su voz apareció mediante registros y secuencias, mientras sus composiciones volvieron a conectar con un Caupolicán que reunió a distintas generaciones.
El recorrido continuó con “Cuéntame una historia original”, “Con suavidad” y “Maldito sudaca”, antes de dar paso a un segmento acústico compuesto por “Mentalidad televisiva”, “Paramar” y “Una mujer que no llame la atención”.
Fue precisamente después de “Paramar” cuando Tapia protagonizó otro de los momentos emotivos de la jornada, visiblemente conmovido tras interpretar la canción.
“Corazones rojos” y uno de los momentos más políticos
La aparición de Cecilia Aguayo para interpretar “Corazones rojos” dejó uno de los episodios más espontáneos del concierto. Problemas técnicos con los teclados obligaron a detener por algunos minutos el espectáculo y Tapia aprovechó la espera para bromear con el público.
“Estaba todo preparado”, ironizó, antes de preguntar a los asistentes si le creían. Ante la respuesta negativa, lanzó una referencia directa al Presidente Kast: “Si ustedes no creen en estas mentiras, ¿por qué chucha votaron por Kast?”.
“Estamos metidos en una bolsa de gatos. No es bueno lo que está pasando. Tienen la cagada”, agregó el músico.
Fue una de las intervenciones políticas más explícitas de la noche y un momento que, por algunos minutos, volvió a conectar el espectáculo con esa mirada crítica sobre la realidad chilena que Jorge González imprimió a buena parte del repertorio de Los Prisioneros.
Solucionado el inconveniente técnico, “Corazones rojos” dio paso a “Noche en la ciudad”, que incluyó una sección rapeada con la voz registrada de González y el reconocible sample de “Everything Counts”, de Depeche Mode, una de las influencias musicales del grupo.
Después llegó “Estrechez de corazón”, en una versión que convirtió nuevamente al Caupolicán en una pista de baile.
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Álvaro Henríquez y las imágenes de “Ultraderecha”
Otro de los invitados centrales de la jornada fue Álvaro Henríquez. El líder de Los Tres quien tuvo un breve paso por Los Prisioneros durante 2003 apareció para interpretar “Sudamerican Rockers” y fue destacado por Tapia como “amigo” que les ayudó en un momento muy difícil para la banda.
Henríquez permaneció sobre el escenario para “Ultraderecha”, canción perteneciente a la etapa de Los Prisioneros de comienzos de los 2000.
La interpretación reforzó su contenido político con una sucesión de fotografías de figuras chilenas e internacionales. En las pantallas aparecieron, entre otros, Donald Trump, Augusto Pinochet, José Antonio Kast y Sebastián Piñera, además de otros personajes asociados a la derecha y ultraderecha chilena.
San Miguel y la música chilena
La recta final comenzó con “San Miguel”, canción que además permitió a Tapia detenerse en la historia de la música chilena.
El baterista mencionó a distintas bandas nacionales que han marcado las últimas décadas y destacó la importancia de reconocer y valorar a los artistas locales, conectando la historia de Los Prisioneros con las generaciones que vinieron después.
Más tarde apareció Manuel “Dunga” Caro, de La Combo Tortuga, para sumarse a “Pa pa pa”, llevando nuevamente el concierto hacia el baile antes de entrar en su tramo más simbólico.
La guitarra de “El baile de los que sobran”
Uno de los momentos de mayor carga emocional llegó con “El baile de los que sobran”.
Sobre el escenario apareció la guitarra utilizada en la grabación original de la canción, un instrumento perteneciente a uno de los hermanos de Miguel Tapia, fallecido recientemente. El músico colocó una flor en el mástil de la guitarra antes de interpretar uno de los himnos fundamentales de Los Prisioneros.
El Caupolicán acompañó masivamente una canción que, cuatro décadas después de su publicación, continúa instalada en el imaginario popular chileno.
Pero todavía quedaba una última canción.
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“Exijo ser un héroe” para completar Pateando Piedras
Cuando parecía que “El baile de los que sobran” había cerrado la celebración, “Exijo ser un héroe” apareció como la canción final.
La interpretación estuvo acompañada por una sucesión de fotografías históricas de Los Prisioneros, poniendo nuevamente en el centro a Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia y completando así el recorrido por las canciones de Pateando Piedras.
Durante la noche hubo espacio para La voz de los ’80, Corazones y diferentes etapas posteriores de Los Prisioneros; para invitados, baile, contingencia política y recuerdos personales. Pero, sobre todo, para volver sobre la historia de tres jóvenes de San Miguel que hace cuatro décadas grabaron un álbum destinado a convertirse en una pieza fundamental de la música popular chilena.