Nacional

Banco Central decide mantener la tasa de interés de política monetaria en 4,5%

El ente rector optó por la cautela ante el bajo crecimiento de la economía local y las tensiones en Medio Oriente

FRANCISCO PAREDES

El Consejo del Banco Central acordó por unanimidad mantener la tasa de interés de política monetaria (TPM) en un 4,5%. La decisión de la entidad se adoptó en medio de un complejo escenario macroeconómico, el cual se encuentra condicionado por tensiones geopolíticas globales y un desempeño de la actividad interna por debajo de lo previsto. Ante este panorama, las autoridades monetarias optaron por la cautela, asegurando que la evolución de la TPM se seguirá evaluando progresivamente.

A nivel nacional, el ente emisor advirtió que la economía local registró un bajo desempeño productivo durante el segundo trimestre y los primeros meses del tercero. Esta pérdida de dinamismo estuvo directamente vinculada a una fuerte caída del consumo privado y a una contracción de la formación bruta de capital fijo. A estos complejos indicadores se sumó el negativo impacto de condiciones climáticas durante el mes de julio, junto con un debilitado mercado laboral que evidenció destrucción de puestos de trabajo y una mayor desocupación.

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Presiones internacionales y meta inflacionaria

En el ámbito externo, la principal preocupación radica en el desarrollo del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán. La reciente escalada de las hostilidades ha generado gran nerviosismo, acercando velozmente el barril de petróleo a la barrera de los US$100.

Como contraparte, la resiliencia productiva global se ha mantenido gracias al auge de la inteligencia artificial, factor que ha impulsado a los mercados tecnológicos y que ha elevado el precio del cobre por sobre los US$6,5 la libra. Sin embargo, frente a los riesgos persistentes, los principales bancos centrales conservan una postura restrictiva y cautelosa.

En materia de precios internos, el IPC total alcanzó el 4,1% anual durante el mes de agosto, un alza empujada de manera determinante por el encarecimiento de los combustibles. Pese a este incremento, la inflación subyacente —que aísla estos elementos volátiles— se mantuvo en un 3,3%, lo que favoreció que las expectativas a dos años plazo se sostengan en la meta del 3% establecida por la institución.

A pesar de la actual debilidad, el Banco Central mantiene favorables perspectivas de inversión a futuro, respaldadas por los altos valores del metal rojo, los antecedentes de catastros recientes y el dinamismo que inyectaría la Ley de Reconstrucción a partir de 2027.

Finalmente, el Consejo ratificó su compromiso de evaluar diversos escenarios alternativos para tomar las medidas necesarias que garanticen la estabilidad de los precios, prestando especial atención tanto a las respuestas de la economía mundial como al comportamiento productivo interno.