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Sueldos de pobreza: dos tercios de los trabajadores en Chile gana menos de lo necesario para sostener a su familia

El último informe de la Fundación Sol revela que casi siete de cada diez trabajadores perciben un sueldo inferior al costo de la vida de un hogar de cuatro personas que debe pagar arriendo.

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La premisa de que el empleo formal es la vía principal para superar la vulnerabilidad económica ha quedado fuertemente cuestionada en el país. El último informe “Los Verdaderos Sueldos de Chile”, publicado por la Fundación Sol a partir de los microdatos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2025, revela un dato crítico: el 68,7 % de las y los ocupados en Chile no genera ingresos suficientes para sacar de la pobreza a una familia de cuatro personas que arrienda.

Este indicador expone el profundo desfase entre las remuneraciones del mercado laboral y el costo real de la vida, transformando la insuficiencia salarial en un problema de carácter estructural.

Para dimensionar la magnitud de esta brecha, el estudio cruza los salarios líquidos con la línea de la pobreza por ingresos (calculada para noviembre de 2025), la cual se ubicó en $961.496 líquidos para un hogar promedio de cuatro integrantes que debe costear un arriendo.

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Mientras tanto, el sueldo promedio mensual en el país apenas roza ese límite, situándose en $962.945 líquidos. Al ser el promedio una cifra distorsionada por los sueldos más altos de la elite económica, la realidad de las mayorías es mucho más compleja: casi el 70 % de la fuerza de trabajo nacional percibe ingresos por debajo de ese promedio de subsistencia.

Trabajar ya no garantiza el bienestar mínimo del núcleo familiar

La gravedad del escenario se acentúa al analizar exclusivamente a quienes poseen empleos formales y estables. Incluso si consideramos únicamente a los asalariados del sector privado que trabajan en jornada completa (40 horas semanales o más), el 65,3 % de ellos se encuentra en esta misma situación de vulnerabilidad.

Este dato demuestra que el esfuerzo de una jornada laboral completa bajo subordinación y dependencia ya no garantiza el bienestar mínimo del núcleo familiar, desmitificando la idea de que la sola formalización del empleo es el remedio definitivo contra la precariedad.

Esta insuficiencia salarial impacta de manera directa en la organización interna de los hogares chilenos, rompiendo definitivamente el modelo del “proveedor único”. Para que una familia promedio de cuatro personas no caiga bajo la línea de la pobreza, se vuelve estrictamente obligatorio que al menos dos de sus integrantes trabajen remuneradamente, o bien, que un único trabajador asuma extenuantes jornadas de sobretiempo. La urgencia por sumar un segundo ingreso empuja a miles de personas a aceptar empleos de baja calidad, subempleos o trabajos informales que precarizan aún más el tejido social.

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4,01 millones de deudores morosos

Quienes no logran incorporar a un segundo proveedor al mercado laboral se ven forzados a recurrir a la única alternativa disponible para cubrir la brecha del consumo básico: el crédito. La Fundación Sol asocia directamente el atraso de los sueldos con los niveles críticos de morosidad en el país, reportando que al primer trimestre de 2026 existen 4,01 millones de deudores morosos en Chile, con una deuda promedio que asciende a los $2,5 millones.

Esta realidad se complementa con los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, donde casi el 55 % de los hogares chilenos declara que sus gastos mensuales superan con creces sus ingresos disponibles.

En definitiva, las conclusiones de la Fundación Sol plantean un desafío urgente para el diseño de las políticas públicas en Chile. El rezago salarial no es un fenómeno exclusivo de las pequeñas empresas o de los sectores informales; de hecho, la mitad de los asalariados de las grandes firmas (con más de 200 trabajadores) gana menos de $878.000 líquidos. Los datos demuestran que, en el Chile actual, tener un empleo formal y de jornada completa ya no es garantía de superar la pobreza, instalando la necesidad de un debate profundo sobre el valor real del trabajo y la redistribución del ingreso.