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Raúl Fernández, el chileno que convirtió al país en la capital del drag sudamericano: “Nuestra tarea es resistir”

A sus 37 años, el creador de Lemonlab relata en ADN.cl cómo un correo enviado por impulso a una estrella internacional cambió la industria local de este arte.

Raúl Fernández (ADN) | Fotografía de fondo: Dragfest 2025 (Área Gris)

A sus 37 años, Raúl Fernández se ha convertido en el gran articulador de la escena drag internacional en Chile. Publicista de profesión —aunque confiesa nunca haber ejercido como tal—, Fernández volcó su carrera a la industria del entretenimiento nocturno y los espectáculos desde 2012.

Su vocación nació de la genuina fascinación de un joven apasionado por la cultura pop, las divas de los años 2000 y los realities de televisión. Sin embargo, su revelación personal ocurrió en 2007, a los 18 años, en la emblemática discoteca Búnker. “Vi a una drag queen en vivo por primera vez y quedé enamorado”, recuerda.

Raúl Fernández | Instagram @raulf

Ese deslumbre inicial se transformó en una constante cultural a través del docu-reality local Amigas y Rivales, fenómeno al que considera un “patrimonio cultural queer” de Chile. “Empecé a ir a la discoteca Fausto y conocí a Janin Day, a Kassandra Romanini, a Arianda Sodi y a Katiuska Molotov. Para mí era como conocer celebridades”, expresa.

Lo que comenzó contratando a transformistas para animar sus cumpleaños fue preparando el terreno para lo que vendría después. “Siempre tuve contacto con las drag queens sin saber que eventualmente iba a trabajar en eso”, señala.

La chispa de RuPaul y el mail que abrió la caja de Pandora

Tras titularse en 2012, Fernández debutó en la noche como DJ y organizador de fiestas, fundando en 2013 la productora de entretenimiento y eventos Lemonlab. Sin embargo, el punto de inflexión definitivo llegó en 2014 al descubrir el reality show RuPaul’s Drag Race.

“En la tercera temporada dije: ‘¿Qué es esto?’. Los dos mundos que más me han gustado en la vida, la cultura pop y los realities, se mezclaban con el transformismo y las drag queens"

—  Raúl Fernández

En 2016, tras el cierre de su “centro de operaciones” en la mítica Ex Oz, Lemonlab enfrentó una severa crisis. En lugar de rendirse, Raúl siguió su corazonada. “Iba en el auto pensando qué hacer y me dije: ‘¿Qué pasa si le mando un mail a alguna de las drag queens internacionales de RuPaul? Quizás alguna acepte’. Me sentía delirante, pensé que ni me responderían”.

Para su sorpresa, Raja —ganadora de la tercera temporada— aceptó la invitación. Aquel show en el Teatro La Cúpula convocó a 800 personas. Luego vendrían hitos masivos con Manila Luzon y decenas de estrellas norteamericanas. “Traer a Raja en 2016 abrió una caja de Pandora. Diez años después jamás hubiera pensado que íbamos a tener en Chile a 67 drag queens internacionales en más de 55 eventos”, enfatiza.

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De nicho nocturno a llenar teatros masivos

Si bien la escena local post-2016 ya era pujante, el fenómeno explotó tras el confinamiento. Durante la pandemia, miles de personas descubrieron RuPaul’s Drag Race, generando una masiva demanda por espectáculos en vivo. En 2022, Lemonlab agotó dos fechas consecutivas de Sasha Velour y dos de Jinkx Monsoon.

Ese fue el empujón para dar el gran salto a escenarios de gran formato. “Ahí nos dijimos: ‘Si podemos vender dos fechas con mil personas cada una, quizás podemos llenar el Teatro Caupolicán con más drag queens’”, recuerda.

De esta manera, en enero de 2023 —en alianza con su socio brasileño— trajeron el show All Winners al Teatro Caupolicán. El recinto se repletó con 3.000 espectadores para ver a Yvie Oddly, Trinity The Tuck, Shea Coulée y Jaida Essence Hall. Así se consolidó el Lemonlab Drag Fest, el festival de arte drag más grande de Sudamérica.

En su cuarta edición (agosto), el evento reúne a 9 estrellas internacionales con 13 referentes del drag chileno en una misma noche. El proyecto de Raúl apunta hacia el futuro a otros espacios. “No lo veía en mis cartas porque era full nicho. Espero que se haga más mainstream y llegar a escenarios aún más grandes, sin dejar la discoteca”, señala.

Santiago: parada obligatoria global y refugio de resistencia

Para Raúl, el drag es un motor social indiscutible: “Es un acto político, revolucionario y de entretenimiento, pero con un mensaje profundo”. A través de Lemonlab, la audiencia no solo encuentra distracción de las presiones diarias, sino también un espacio seguro. “Muchas personas han encontrado su identidad de género o su tribu en los shows. Se está creando comunidad e historia”.

Fotografía de archivo del Dragfest 2024 | Área Gris

En el panorama internacional, Fernández destaca que Chile posee una tradición de transformismo potente y documentada. Esto ha hecho que Santiago supere a otras capitales de la región. “Cuando las queens internacionales vienen a Chile no saben qué esperar. Y luego llegan y ven un teatro con casi cuatro mil personas ovacionándolas, quedan fascinadas. Hoy, Santiago es sí o sí una parada obligatoria”, dice.

Resistir ante la ola conservadora

Dejando el espectáculo en un segundo plano, Raúl también abordó el contexto sociopolítico del país, reafirmando el carácter combativo de su trabajo. “Nuestra tarea como industria del drag y de la noche es resistir. Toda esta ola conservadora que ha venido especialmente con la ultraderecha y con el presidente que tenemos, es como la antítesis de lo que hacemos”.

“Está todo tan polarizado que básicamente la gente conservadora quiere traer todos los valores del conservadurismo, pero nosotros, que estamos del otro lado, queremos hacer todo lo contrario, hacer más huevadas mariconas, traer más drag, hacer más Pride, más Halloween”

—  Raúl Fernández

Con la humildad de quien celebra 10 años trayendo el mejor espectáculo drag de Sudamérica junto a su equipo, Fernández sueña con ver este arte habitar cada vez más espacios masivos e institucionales. “Espero tener 80 años y seguir haciendo el Drag Fest. Me hace feliz saber que el Raúl de 10 años que veía E! Entertainment estaría orgulloso del Raúl de hoy por todo lo logrado”.

Revisa aquí la entrevista a Raúl Fernández: