“La propuesta constitucional de Arrau es el principio del fin del pinochetismo”, dice Marta Lagos
La experta en opinión pública analiza los primeros meses del Gobierno del Presidente Kast, al que le pone un 7 en desempeño parlamentario, pero un 2 en orden y agenda.
En la última edición del programa “De esto se habla”, una producción conjunta de Radio ADN y diario El País conducida por Rafael Cabada y Rocío Montes, la especialista en opinión pública Marta Lagos analiza la crisis de gobernabilidad en Chile. La fundadora de Latinobarómetro expuso un agudo diagnóstico sobre el gobierno de José Antonio Kast y el quiebre de la cohesión social, alertando sobre la desarticulación del sistema político.
Lagos describió el complejo panorama actual como un quiebre estructural profundo: “Estamos viviendo un cambio civilizatorio, en la época de los monstruos de Gramsci, cuando una época no termina de acabar y la otra no termina de empezar”. En este contexto, la analista apuntó que el país perdió sus “ligaduras”, pues “las personas se integran con el likes del Facebook” maximizando el individualismo y destruyendo a los partidos.
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Al evaluar la estructura de la actual administración, Lagos la caracterizó con ironía como un “holding” empresarial totalmente descoordinado. “El presidente del Holding delega en las distintas empresas tareas que al interior se llevan a cabo a su pinta”, fustiga la socióloga. Asimismo, describió al Presidente Kast como un líder sin “pasión”, de “sangre chata que no transmite sentimiento” y que ignora los detalles técnicos de sus reformas.
Por ello, la analista dividió su evaluación de la gestión del Ejecutivo otorgándole dos notas extremas. “Al gobierno que habla, un dos, con una agenda absolutamente anacrónica, desordenada, incomprensible, totalmente al lote”, evalua Lagos. En contraposición, calificó con “un siete” el disciplinado “desempeño parlamentario” del oficialismo en el Congreso, mientras que reprobó a la oposición con un uno por carecer de proyecto.
Rocío Montes (El País), Marta Lagos, Rafael Cavada (ADN) / cristobalmarambio.com
“No existe la oposición”
La analista fue lapidaria al evaluar a las fuerzas de izquierda y decretar que, en el Chile actual, “no existe la oposición” en el escenario nacional. Para Lagos, una verdadera alternativa política no puede limitarse a declaraciones individuales, sino que debe constituir “una comunidad, una propuesta, una idea” programática. Bajo este diagnóstico, advirtió que la actual fuerza opositora carece de un rumbo claro: “lo que hay hoy día son un montón de gente que reacciona frente a lo que el gobierno dice, pero nadie sabe para dónde quiere ir la izquierda”.
Esta desarticulación estructural, sumada a la “falta de ligaduras” y la excesiva personalización de la política, llevó a la socióloga a calificar al sector con un rotundo “uno, reprobado”. Explicó que la proliferación de “personalismos” destruye el sistema de partidos y atomiza los liderazgos en opositores inconexos que no se coordinan entre sí. “¿Cuál es el proyecto futuro de la izquierda? Nadie lo ha podido explicar hasta ahora”, concluyó para evidenciar el profundo vacío programático del sector.
La división de las derechas y la latente amenaza populista
La experta calificó la polémica propuesta constitucional del ministro Arrau como “lo mejor que le ha pasado a Chile” debido a que reactivó los valores democráticos. Lagos argumentó que esta crisis marca “el principio del fin del pinochetismo” porque separa aguas en el sector oficialista: “por primera vez después de la transición se definen dos derechas, está claro que hay una derecha democrática” frente a un grupo autoritario.
Para concluir, Lagos advirtió que la ineficacia del Estado para resolver las urgencias sociales pavimenta el camino para liderazgos outsiders como Franco Parisi.
Sostuvo que la única salida democrática es reducir la brecha económica: “si este gobierno no logra aplanar la cancha, no le va a ir bien”. Sentenció además que “una parte importante de la violencia viene de la desigualdad”, requiriendo convergencia social para frenar la degradación política.