;

OPINIÓN. La nueva “familia” italiana de Alexis Sánchez: la desconocida historia de su llegada a la MLS

De cómo la leche, una pareja rusa y una niña de nombre Bela terminaron por llevar al Niño Maravilla al futbol norteamericano, al alero de una familia de inmigrantes sicilianos a los que, obvio, les apasiona el fútbol. Por Aldo Schiappacasse.

La nueva “familia” italiana de Alexis Sánchez: la desconocida historia de su llegada a la MLS

La nueva “familia” italiana de Alexis Sánchez: la desconocida historia de su llegada a la MLS / Cordon Press/AgenciaUno

Hay fichajes que se explican con una cifra y otros que solo se entienden con una historia. El de Alexis Sánchez por el Montreal de la MLS pertenece a la segunda categoría.

A sus 37 años y después de dieciocho temporadas repartidas entre Barcelona, Arsenal, Manchester United, Inter de Milán, Marsella y Sevilla, el tocopillano decidió cerrar el círculo en Canadá, en un club que nació, como él, de la ambición de alguien que no tenía casi nada.

La coincidencia es demasiado perfecta como para no detenerse en ella. Sánchez llega a un equipo fundado por una familia de inmigrantes que construyó su fortuna partiendo también de cero.

ADN

Getty Images

A comienzos de los años cincuenta, Giuseppe Saputo, maestro quesero, dejó Montelepre, un pueblo siciliano cercano a Palermo, y se instaló en Montreal. Su hijo Lino lo convenció de emprender juntos: con 500 dólares, equipamiento básico y una bicicleta para las entregas, la familia instaló en 1954 una pequeña quesería que repartía mozzarella pedaleando por la ciudad.

Setenta años después, Saputo Inc. es uno de los diez mayores productores lácteos del planeta, con plantas en Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y Argentina.

ADN

FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

Ese dinero —el mismo que empezó como queso artesanal entregado puerta a puerta— es hoy el que sostiene un imperio deportivo. Joey Saputo, hijo de Lino, fundó el club en 1992 y hoy preside tanto el Montreal como el Bologna italiano. El estadio donde jugará Sánchez, con capacidad para 20 mil espectadores, lleva el apellido familiar: Stade Saputo.

Y en la estructura deportiva del club aparece Luca Saputo, la tercera generación, como responsable de captación y metodología. El anuncio del fichaje, de hecho, salió de su boca antes que de cualquier comunicado oficial. Pocas veces un club de fútbol ha sido, en un sentido tan literal, un negocio de familia.

Revisa también:

ADN

La otra historia de la riqueza

Conviene decirlo también sin idealizar: la fortuna de los Saputo no ha estado exenta de sombras. En 2007, una serie de reportajes en la prensa canadiense e italiana vinculó el nombre de Lino Saputo con el crimen organizado, señalando presuntos contactos con el mafioso ítaloestadounidense Joe Bonanno entre los años sesenta y setenta, y que inspiró la novela de los Corleone y las cinco familias neoyorquinas.

La familia respondió con demandas por difamación contra los medios que publicaron esas informaciones. El episodio nunca opacó del todo el relato oficial de ascenso meritocrático, pero conviene no borrarlo de la biografía: como tantas fortunas de inmigrantes forjadas en la segunda mitad del siglo XX, la de los Saputo también carga con esa zona gris que hace más sabrosas todas las historias.

Lo que hace más interesante este traspaso no es solo el prestigio de Sánchez ni la ambición de una MLS que ya coleccionó a Messi, Suárez, Griezmann, Casemiro o Müller.

ADN

Filippo Alfero - Juventus FC

Es la manera en que el fútbol vuelve, una y otra vez, a funcionar como espejo de las mismas historias que cuenta el capitalismo migrante: alguien llega con lo mínimo, construye algo que sobrevive a su propia biografía y termina, generaciones después, comprando un pedazo del deporte más popular del mundo para ponerle su apellido, lejos de los Abramovich, de los petrodólares de Al Nayhan en el City o del estado catarí en el PSG, que no pueden compararse una familia que empezó vendiendo queso en bicicleta.

Sánchez no llega a pelear una Champions ni a firmar el contrato más rentable de su carrera. Llega, más bien, a cerrar una trayectoria en el lugar exacto donde el relato encaja: a radicarse con Alexandra Litinova -su pareja rusa- y su hija Bela en una ciudad que lo acogerá como el mayor fichaje de su historia, por capricho de mecenas que se hicieron de la nada y que reconocen el valor de las metas cumplidas.

Contenido patrocinado

El siguiente artículo se está cargando

ADN Radio
En vivo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

URL copiada al portapapeles

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad