“Sé cuando llegas y cuando te vas”: médica veterinaria de Ñuñoa denuncia aterrador acoso de un cliente
El individuo inició un constante envío de regalos, llamadas de carácter amoroso y sexual, e interacciones con terceros y transeúntes a quienes pagaba para entregarle objetos en su lugar de trabajo.
Imagen referencial / D-Keine
A través de un desesperado llamado en redes sociales, una médica veterinaria hizo pública la grave situación de hostigamiento que enfrenta desde hace un año por parte de un hombre de 60 años, cliente del centro de atención animal en el que trabaja en la comuna de Ñuñoa.
La obsesión del sujeto ha escalado al punto de vigilarla diariamente fuera de la clínica y asegurar que rastrea su vehículo mediante un dispositivo GPS, aseguró Camila Tobar.
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“La última vez que fui sola a la farmacia de la esquina, intentó abordarme en la calle y tuve que salir corriendo. Me mantiene vigilada todo el día y todos días (…) Incluso manifestó que tenía un GPS en mi vehículo, que sabia cuando llegaba y cuando me iba, y que no pensaba detenerse porque no le tenía ‘miedo a nadie‘”, relató en conversación con The Clinic.
El conflicto se originó en agosto del año pasado, cuando la profesional y sus compañeras decidieron ayudar económicamente al hombre financiando los medicamentos y exámenes de su mascota enferma.
Tras el deceso del animal en diciembre, el sujeto comenzó a malinterpretar la ayuda, declarándole un interés romántico que fue rechazado tajantemente: “nuestra relación siempre fue únicamente la de médico veterinario y cliente. Jamás hubo otra interacción diferente ni personal”, aseguró Tobar.
Pese a interrumpir la atención y desmentir cualquier vínculo personal, el individuo inició un constante envío de regalos, llamadas de carácter amoroso y sexual, e interacciones con terceros y transeúntes a quienes pagaba para entregarle objetos en su lugar de trabajo.
A pesar de haber realizado las denuncias ante Carabineros y la Fiscalía, Tobar denunció la inacción del sistema judicial, señalando que la causa fue archivada. “Me dijeron que debe agredirme físicamente o llegar a algo mayor para detenerlo”, comentó.
Incluso aseguró que su pareja, junto a su cuñada, fueron dos veces hasta el domicilio del sujeto: “la primera vez salió un sobrino y la segunda vez ya salió el hermano. El hermano dijo que el tenía trastornos mentales y que era poco menos que un cacho en la casa. Que ya era un caso perdido, que no sabían qué hacer con él. Esa era la justificación que daban“, sostuvo Tobar.
Tras la masificación de la denuncia en plataformas digitales, el caso fue abordado por la Municipalidad de Ñuñoa. El alcalde Sebastián Sichel y su equipo se reunieron con la profesional para proporcionarle representación jurídica gratuita mediante la Defensoría de la Mujer, atención psicológica, patrullajes de resguardo y un dispositivo de emergencia.
Sin embargo, la víctima alertó que el hostigamiento no ha cesado y que el sujeto continúa merodeando las inmediaciones de la clínica de forma desafiante.