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Día Mundial del Perro: ¿Por qué se celebra cada 21 de julio y cómo cuidar su salud en esta fecha?

En Chile, uno de cada cuatro tutores solo lleva a su perro al veterinario en una emergencia. Especialistas entregan claves para pasar de la urgencia a la prevención.

Stanislav Hubkin

Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro, una fecha que busca reconocer el papel que estos animales cumplen en la vida de millones de personas y visibilizar su importancia como compañeros leales.

Aunque la fecha surgió a partir de una problemática preocupante —la gran cantidad de perros abandonados, sobre todo en verano—, su objetivo es promover el cuidado responsable, la adopción y el bienestar de los caninos.

La efeméride se estableció en 2004, tras un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que alertó que aproximadamente el 70% de los perros en el mundo no tenía un hogar, lo que impulsó la creación de esta jornada de concienciación.

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Pese a que siete de cada diez hogares chilenos conviven con una mascota, la prevención sigue siendo una tarea pendiente: un 25,4% de los tutores solo lleva a su perro al veterinario ante una emergencia, según el estudio Los chilenos y sus mascotas, de Activa Research.

“La prevención permite detectar cambios tempranos”, afirma Diego Pincheira, médico veterinario de Zoetis Chile, quien recomienda ajustar el plan de cuidados según la edad, la raza y el entorno de cada animal.

El invierno agrava este panorama, ya que el encierro y la menor ventilación aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias como la conocida “tos de las perreras”.

“Parte de la tenencia responsable es proveer alimento, agua, resguardo de frío y calor, mantener al día el calendario de vacunas, desparasitación regular y todos los cuidados preventivos para evitar las enfermedades más comunes”, dice Masiel Gálvez, médico veterinaria de Purina.

Lourdes Balduque

Yon Palacio, gerente técnico de Animales de Compañía de MSD Salud Animal, sostiene que “la recomendación es incorporar el control veterinario como un hábito”, sobre todo en cachorros, perros mayores y razas de hocico corto.

Un reciente estudio de BCI Seguros dio cuenta de un dato importante: entre las razas con mayor frecuencia de enfermedades destaca el trio compuesto por Bulldog Francés, Pug y Schnauzer, mientras que los mestizos son el grupo con mayor presencia entre los asegurados, por sobre cualquier raza individual.

Para Diego Rugeles, médico veterinario y gerente técnico de POEMA, “su bienestar depende de las decisiones que tomamos por él”. El especialista destaca cinco pilares: alimentación acorde a la edad y tamaño, controles veterinarios periódicos, ejercicio diario, identificación mediante microchip —obligatoria según la Ley de Tenencia Responsable— y respeto por los tiempos de cada animal.

“Considerar a un perro como parte de la familia significa comprender que su bienestar depende de las decisiones que tomamos por él”, profundiza este último experto.

@Hans Surfer

Perros guía: cuando la salud digestiva también cambia vidas

El caso de los perros guía es un buen ejemplo de por qué estos cuidados no son solo un capricho. Estos animales enfrentan altas exigencias físicas y mentales desde etapas tempranas de su preparación, por lo que su tamaño, raza, nivel de actividad y necesidades individuales deben considerarse en cada decisión sobre su bienestar.

“La salud y el bienestar general del perro guía son el eje central para que puedan llevar a cabo su rol de auxiliares de movilidad de personas que no pueden ver”, explica Andrea Moreno Droguett, directora ejecutiva de Fundalurp Perros Guía Chile, la primera escuela de perros guía del país.

La alimentación, dice la especialista, cumple un rol clave en ese bienestar integral: “Cuando pensamos en alimentación, no solo pensamos en la saciedad y la palatabilidad, sino también en las necesidades de cada etapa (...) pensamos en nuestros perros en base a la nutrición como un pilar fundamental del bienestar integral de nuestros futuros guías”.

La salud digestiva es parte de ese cuidado. Un perro con malestar, intolerancias, alergias o alteraciones en sus deposiciones puede ver afectada su capacidad de concentrarse en sus actividades diarias, algo que en un perro guía repercute directamente en la autonomía de la persona a la que acompaña.

La salud de los perros guía es la base de su desempeño a corto y largo plazo. (...) Si un perro siente malestar o no se encuentra en condiciones apropiadas para salir a la calle y guiar a su tutor, esto puede limitar sus actividades y aumentar la preocupación de la persona”, agrega Moreno.

Convertirse en perro guía toma cerca de dos años de preparación, un proceso donde el trabajo de los puppy raisers —voluntarios que acompañan a los cachorros en sus primeros meses— es clave para su socialización antes del entrenamiento específico.

“Parte del amor profundo hacia nuestras mascotas es asegurar un óptimo desarrollo. Este cuidado no es solo emocional: es nuestra responsabilidad como tutores asegurar la mejor calidad de vida (...) Nuestros compañeros son mucho más que una mascota y son capaces de cambiar vidas, como lo hacen con las personas con discapacidad visual”, concluye la especialista.