“Volveremos a bombardear”: La brutal advertencia de Trump tras firmar el histórico y polémico acuerdo con Irán
El acuerdo extiende el alto el fuego pactado inicialmente el pasado 8 de abril por un periodo de 60 días prorrogables
Donald Trump / KENT NISHIMURA
Los gobiernos de Estados Unidos e Irán alcanzaron de forma digital la firma de un histórico memorando de entendimiento provisional.
El acuerdo extiende el alto el fuego pactado inicialmente el pasado 8 de abril por un periodo de 60 días prorrogables, propicia la reapertura gradual del estratégico estrecho de Ormuz y sienta las bases para futuras negociaciones nucleares definitivas.
“Lo firmé en Versalles”, confirmó el presidente estadounidense, Donald Trump, tras sostener una cena en el palacio francés con su homólogo Emmanuel Macron.
Por su parte, la prensa oficial de Teherán ratificó a través del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, que el presidente iraní estampó su firma digital en el documento, cancelando la ceremonia presencial que estaba prevista en Suiza.
Fondos descongelados, petróleo y un millonario plan
El acuerdo preliminar (cuyo borrador de 14 puntos fue filtrado a medios como The New York Times y Bloomberg) estipula el levantamiento del bloqueo de los puertos iraníes y concede a la república islámica una exención para volver a exportar crudo. Asimismo, la Casa Blanca se comprometió a descongelar fondos iraníes retenidos en el extranjero y propuso un ambicioso plan de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción del país asiático.
“Nos hemos quedado con su dinero, es su dinero. Si no se lo devolviéramos, nadie volvería a invertir en el dólar”, defendió Trump durante la cumbre del G7. Sin embargo, aclaró que el fin permanente de las sanciones de la ONU dependerá exclusivamente de un acuerdo nuclear definitivo: “Llegará tan pronto como se comporten”.
Paz en el Líbano y advertencias de guerra
El texto filtrado también compromete el cese de las operaciones militares en el Líbano, donde Israel combate a la milicia Hezbolá, aunque el gobierno de Benjamin Netanyahu ya declaró no ser parte de este trato.
Al respecto, Trump aprovechó la cumbre del G7 para reprender públicamente al primer ministro israelí: “Si lanzan dos drones al desierto y caen sin causar daño, no es necesario derribar edificios en Beirut (...). Podrían comportarse mejor”.
A pesar del tono diplomático del memorando (donde Irán reafirma que no desarrollará armas atómicas), el líder de la Casa Blanca mantuvo su retórica belicista. Trump enfatizó que, si el plazo de 60 días no rinde los frutos esperados, la vía militar sigue activa.
“Tenemos sanciones que jamás les permitirán reconstruirse. Habría pobreza. Entonces 91 millones de personas morirían de hambre (...). Si no se logra en 60 días, no hay problema, volveremos a bombardear”, sentenció en su discurso de clausura del G7.
El secretismo en torno al texto final ha desatado una fuerte resistencia interna en Washington. Senadores republicanos clave exigieron una revisión exhaustiva del pacto. “Un acuerdo de esta magnitud merece una revisión (...). Es fundamental que el Senado garantice la protección de los intereses de EE.UU.”, advirtió la senadora Joni Ernst.
Por su parte, el legislador John Kennedy (R) ironizó sobre el nivel de confianza hacia Teherán: “A menos que te haya educado en casa un bebedor empedernido, nadie confía en que Irán vaya a hacer nada”.
Medios conservadores como National Review alertaron sobre el riesgo de lo que consideran una “humillación”, mientras que desde la bancada demócrata, el senador Chris Murphy criticó la gestión general de la crisis afirmando que este pacto provisional es “una prueba fehaciente de lo absolutamente desastrosa que ha sido esta guerra de principio a fin”.