¿Renegociar para volver a vivir? Estudio muestra el rostro real de las deudas en Chile
Muchas personas que acceden a procesos de renegociación llegaban a destinar hasta el 90% de sus ingresos al pago de deudas.
¿Renegociar para volver a vivir? Estudio muestra el rostro real de las deudas en Chile / fizkes
El drama de las deudas: Investigaciones desarrolladas por Unholster junto a GrupoDefensa.cl sobre el perfil del deudor en Chile y los procesos de renegociación muestran que el sobreendeudamiento dejó de ser una situación excepcional y pasó a formar parte de la realidad cotidiana.
“Debe ser muy frustrante trabajar todo el mes para recibir dinero y tener que destinarlo a las deudas”, explica Ricardo Ibáñez, abogado y socio fundador de GrupoDefensa.cl.
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El problema, además, es que rara vez se limita a una sola obligación financiera. Según los datos analizados, las personas llegan a estas instancias con un promedio de ocho acreedores distintos, utilizando nuevos créditos para cubrir pagos anteriores y sostener gastos del día a día.
Lo que dicen las cifras
Desde el análisis de datos, Cristóbal Huneeus, socio y director de Unholster, advierte que “es una persona que tuvo problemas de ingresos durante un buen tiempo, buscó soluciones y se encontró con que al final del día no podía pagar”.
El perfil también rompe prejuicios. No se trata solo de sectores vulnerables. “Gran parte de la clase media tiene que endeudarse para poder vivir dignamente”, plantea Ibáñez, apuntando a familias que recurren al crédito incluso para cubrir necesidades como alimentación, salud, educación o arriendo.
Frente a este escenario, la renegociación aparece como una herramienta concreta para ordenar las finanzas y ajustar los pagos a la capacidad real de ingresos. El proceso no elimina las deudas, sí permite reducir la carga financiera mensual.
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Según los estudios, tras renegociar, el peso de las obligaciones puede bajar hasta un 26,5% de los ingresos y más del 88% de las propuestas son aprobadas por los acreedores.
Para Huneeus, el fenómeno también tiene una dimensión cultural. “Esta es una sociedad donde nos cuesta reconocer que tenemos un problema y pedir ayuda”, afirma. El desafío, advierten los especialistas, no es solo financiero, sino también actuar a tiempo antes de que la deuda termine afectando completamente la vida cotidiana.