Vino chileno retirado en Japón: experto explica qué es el citrato de cobre y por qué generó alerta
Un enólogo chileno explica por qué Japón retiró vinos nacionales del mercado y aclara el rol del citrato de cobre en su elaboración.
Agencia Uno / Mensent Photography
La salida de vinos chilenos del mercado japonés encendió alertas en la industria vitivinícola nacional y abrió un debate técnico sobre los procesos de elaboración.
Se trata de productos de la línea Frontera —Sparkling Rosé, Ice Rosé y Rosé— elaborados por Concha y Toro, que fueron retirados de forma voluntaria en Japón tras detectarse la presencia de citrato de cobre, un compuesto autorizado en varios países, pero sujeto a estrictas regulaciones en ese mercado.
En ello, el enólogo Sergio Correa conversó sobre este tema con LUN, quien explicó el uso y los efectos de este compuesto en la producción de vinos. Según detalló, el citrato de cobre se emplea para corregir defectos organolépticos asociados a olores desagradables generados durante la fermentación.
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¿Qué es el citrato de cobre y por qué se usa en el vino?
De acuerdo con Correa, “el citrato de cobre se usa para eliminar malos olores“, como el ‘huevo podrido’, provocado por compuestos sulfurosos. Estos aromas pueden aparecer cuando las levaduras trabajan bajo estrés durante la fermentación alcohólica, afectando la calidad final del producto.
El especialista precisó que el compuesto no se agrega al vino como tal, sino que actúa durante el proceso, y que posteriormente debe ser retirado mediante filtración. “Si el enólogo está preocupado de sus fermentaciones, no le debiera pasar”, subrayó.
Sin embargo, Japón mantiene normas más estrictas que otros mercados. Aunque el uso del citrato de cobre está permitido por organismos internacionales y se utiliza ampliamente en Europa y América, las autoridades japonesas exigen tolerancia cero en el producto final.
Impacto comercial y reputacional
El mercado japonés es estratégico para el vino chileno. Según cifras citadas en la publicación, Japón es el cuarto destino de exportación, con ventas que superan los US$103 millones anuales. Por ello, el retiro voluntario busca proteger la imagen de marca y evitar sanciones mayores.
Pese a esto, Correa sostuvo que “nuestros vinos en general no tienen este problema. La enología chilena ha avanzado muchísimo y hoy día hay gran cuidado en las fermentaciones, en sus temperaturas, porque esto también puede provocar el problema”.
Desde la industria recalcan que el producto cumple con las normativas internacionales y que la medida responde exclusivamente a exigencias locales del país asiático, según se desprende del reportaje publicado el 18 de febrero de 2026.
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