Alien, la historia del despectivo término que Bad Bunny criticó en los Grammys y que usan los partidarios de Trump
“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos seres humanos”, manifestó el músico puertorriqueño.

En 1987, Sting lideró los rankings musicales con una canción en la que se definía a sí mismo como legal alien, al ser un inglés viviendo en Nueva York. Cuatro décadas más tarde, Bad Bunny sube al escenario de los Grammy y utiliza su premio para enviar un mensaje político que da la vuelta al mundo.
“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos seres humanos y somos americanos”, declaró el canante puertorriqueño mientras sostenía el último de sus tres galardones ganados en la jornada.
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¿Qué ocurrió en ese lapso para que la palabra alien dejara de ser una etiqueta asumida con orgullo y pasara a leerse como un insulto dirigido a los inmigrantes en Estados Unidos? La respuesta está en el uso sistemático que Donald Trump y miembros de su administración le han dado al término.
Carmen Llamas, profesora de análisis del disucrso, explica que alien es una palabra polisémica, la cual puede significar tanto extranjero como extraterrestre. Sin embargo, en su origen solo remitía a la primera acepción. De raíz latina, aludía simplemente a “el otro”.
Desde el siglo XIX, el término ha sido ampliamente utilizado en el ámbito jurídico estadounidense. Aparece en leyes, decretos federales y normativas estatales. Fue una categoría legal antes que un instrumento político.
El problema surgió cuando la palabra salió del terreno técnico y se instaló en el discurso público. En ese tránsito, alien se transformó en un recurso para deshumanizar a los migrantes. Consciente de ese efecto, la administración de Joe Biden intentó eliminarla del lenguaje oficial y, en 2021, recomendó reemplazarla por expresiones más neutrales como “migrante” o “no ciudadano”.
La respuesta republicana fue tajante: seguir utilizando el término precisamente por su carácter jurídico “independientemente de las conntaciones que pueda tener”, señala Carmen Llamas.
De este modo, alien pasó a ocupar el centro de una disputa léxico semántica inscrita en el discurso de odio promovido por Trump. Para el experto en comunicación política, Roberto Rodríguez, controlar el lenguaje es también una forma de incidir en la política y en la manera en que la ciudadanía interpreta ciertos fenómenos.
“Asociar la delincuencia con la migración. Asociar la migración con comportamientos que hay que erradicar”, explica.
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