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CRÓNICA. “Mi hijo chico miraba desde la casa cómo me disparaban”: así fue el violento procedimiento en Colina que terminó con tres PDI detenidos y formalizados

Los funcionarios policiales le dispararon a Luis Palacios y a su padre. La justicia los juzgará por apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves.

Detenidos detectives PDI por procedimiento erróneo - Richard Jiménez - Mediodía en ADN - 2 de abril de 2024

Detenidos detectives PDI por procedimiento erróneo - Richard Jiménez - Mediodía en ADN - 2 de abril de 2024

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Pese a los tres impactos de bala que lleva ahora en el cuerpo, los dos casquillos que le quedaron allí adentro, el pómulo destruido de su padre y la ceguera que le provocó, Luis Palacios dice sentirse reconfortado: “Nos reconforta mucho el tema que se haya hecho una investigación rápida y haya quedado claro que se equivocaron ellos, que nos confundieron y no midieron lo que podían haber hecho: en mi caso, haber dejado a dos hijos y una mujer. Hasta el día de hoy no entiendo por qué actuaron así, pero me reconforta mucho que en un mes se haya avanzado mucho en el caso y que se esté dejando en claro la inocencia nuestra”.

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Las secuelas que abren esta historia son también las que él nombra y enumera de entrada como efecto de un procedimiento policial equivocado que ocurrió a principios de marzo en Colina. Desde la institución habían adelantado, ese fatídico fin de semana, el inicio de un sumario para determinar responsabilidades administrativas y que este martes tuvo su primer resultado: tres detectives fueron detenidos por Carabineros como presuntos responsables del delito de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves.

El procedimiento

Eran más o menos la 01:00 horas del domingo 10 de marzo cuando el papá (68) de Luis Palacio (46) le dijo que estaba cansado, que ya era hora de irse a su hogar. Habian visto fútbol y habían compartido ya como familia: el abuelo con el hijo, con la nuera, con los nietos. Por cuidado fue que Luis se ofreció a ir a dejarlo: en un potrero que está al lado de su casa habían pasado cosas en los últimos días. Subieron al auto y “estábamos a 400 metros de la casa de él cuando a me encierra una camioneta”, relató a ADN.

“Yo la había divisado por el espejo. Cuando puse intermitente, se acercó muy aceleradamente, se puso atrás mío y le digo a mi papá: ‘Chuta, nos van a quitar el auto’. Cuando me encierran, veo por los espejos y retrocedo a la carretera San Martín”, agregó después.

Ahí estaba en sus calles, en su barrio. Había en él una confianza en que iba a salir libre de esta encerrona de la que estaba siendo víctima a sus ojos, que llamó “a mi señora, le pido que abra el portón de la casa y justo el portón se trabó. Me doy una vuelta manzana mientras mi esposa y mi hijo trataban de abrir el portón y la PDI ya venía atrás disparándome, y mi hijo chico desde el segundo piso mirando cómo me disparaban”.

A 200 metros de su casa, en la esquina de Los Criadores con El Apero, a eso de las 01:30 horas, un automóvil de color rojo lo interceptó, dejándolo sin opciones de huir. El conductor, aseguró Palacios que supo después, “era de otro PDI, que todavía no aparece como parte ni testigo, pero sí lo nombran, y ahí me bajan con una pistola en la cabeza”.

“No me contestaban por qué me habían hecho, tampoco me brindaron primeros auxilios. Me golpearon cuando me bajaron del auto, a mi papá también, le dejaron el cuello morado. De ahí llegó la ambulancia y no nos acompañaron ni nos prestaron auxilio. Yo desperté en el hospital”, recordó.

La recuperación

Desde la institución policial, aseguró el afectado, no se han contactado, “ni siquiera unas disculpas: “Solo en el hospital que llegaron un día diciendo que harían una investigación. Trataron de sacarle una firma a mi papá, después yo lo supe”.

A ADN dijeron desde la PDI que los tres involucrados se encontraban suspendidos desde el 14 de marzo pasado. Esta jornada fueron llevados a la Octava Comisaría de Colina.

A Luis le sacaron 20 centímetros de intestino; también le pusieron una malla por el roce de una bala en el colon. Ello derivo en una dieta estricta que en el peor momento lo tuvo sin siquiera poder tomar agua por cinco días. “Los dolores, que en un momento eran insoportables, hasta hoy día disminuyen, pero sigo teniéndolos. Tomo calmantes fuertes y la dieta seguirá un mes y medio más”, precisó.

Su padre tiene una bala alojada en la cara, lo que derivó, además de lo del pómulo, en el desprendimiento de la retina del ojo izquierdo. “Lamentablemente, el ojo derecho ya tenía problema, así que ahora ya no puede ver, ve solo imágenes, hay que andar con él del brazo. El lunes le fijarán la retina en una operación, pero el médico dice que hay pocas probabilidades de que le mejore la vista. Entraremos a otro control porque tienen que hacerle una cirugía para reconstruirle el pómulo”, cerró.

Su preocupación está en su bienestar, no en las acciones legales que pueda emprender. Quizás cuando su padre recupere un poco la vista, o cuando él pueda comer sin preocupación, o quizás cuando los dolores disminuyan, o cuando no quede más que resignarse a las secuelas físicas y psicológicas, “nos vamos a sentar como familia y determinar qué haremos”.

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