«El cáncer no es una guerra»: psicooncóloga analiza el mensaje del documental «Brava» de Claudia Conserva
En conversación con ADN, Daniela Rojas también señaló que hay pacientes oncológicos que no van a ver la docuserie de Claudia Conserva porque les da miedo.


En la noche del jueves 11 de mayo, se estrenó la docuserie Brava, acerca del cáncer de mama de Claudia Conserva. Y a propósito de esta producción emitida por TVN, ADN se contactó con Daniela Rojas, quien es psicooncóloga y directora ejecutiva de la Corporación Cáncer de Mama Yo Mujer.
«Seguimos posicionando el cáncer en un lugar donde la gente debe tener no miedo, sino pavor. Y eso puede ser muy difícil para las personas que están en tratamiento, que están iniciando un proceso luego de haber sido diagnosticadas recientemente», fue la primera reflexión que entregó la experta en oncología y cáncer de mamas.
«Y además se instala una idea, ciertos significados y ciertas creencias sobre la enfermedad, en las personas también sanas que podrían ser potenciales pacientes«, añadió después.
Escucha todo sobre esta noticia en “Tecito con Malicia”:
«Atemoriza a los pacientes que están viviendo la enfermedad»
Más adelante, al analizar Brava, la psicooncóloga señaló que empatiza con Claudia Conserva y que la presentadora televisiva tiene todo el derecho a expresarse como quiera. Aunque, a su vez, cuestionó el mensaje y el enfoque comunicacional que tiene la docuserie, al tener un lenguaje de «guerra», que se ve en su primer panel durante su emisión.
«El documental parte con una declaración de principios, por así decirlo, donde ya la narrativa de épica y de violencia, que estamos tratando de erradicar hace mucho tiempo, está expuesta en toda su magnitud. Habla de los pacientes como ‘guerreros’, eso implica que hay personas que pierden y que ganan», comentó Daniela Rojas.
Luego agregó: «Y que además la enfermedad es una batalla. Habla de ‘pelea’, de ‘armas’ para los tratamientos médicos y probablemente otras medidas de apoyo. Habla del cáncer como un ‘enemigo feroz y despiadado’. Lo que finalmente conceptualiza la enfermedad como una entidad que tiene conciencia y voluntad, y que es inabordable o que todo aquel que viva un cáncer va a sufrir los embates de este enemigo brutal».
«Y eso va configurando la idea de una enfermedad que atemoriza la población, que atemoriza a los pacientes que están viviéndola. Pero sobre todo, que vuelve inalcanzable e intratable la patología oncológica«, añadió.
Las consecuencias del discurso bélico
Más adelante, la psicooncóloga expresó que «de alguna manera, lo que esos discursos hacen es desarrollar en las personas, una idea de autopercepción de que no van a ser capaces y no serían capaces si les tocara, de enfrentar una enfermedad como esta«.
«Y la idea de que quienes lo enfrentan, tienes capacidades especiales o tienen fortalezas, o ciertas características individuales que les permitirían ‘ganar’. Lo que además, tiene supuesta la base de que hay otros que ‘pierden’ por múltiples razones«, complementó.
Al respecto, la directora ejecutiva de la Corporación Cáncer de Mama Yo Mujer, afirmó que «está implícito en la narrativa bélica de que pierden quienes no son los suficientemente fuertes. O que el cáncer les ganó, o que no pusieron todo de su parte«.
«Ese lenguaje es el que está presente en todo el relato. Esto de la guerra, de tener que ser fuertes. De tener que ir con pensamiento positivo, por ejemplo, que es una de las demandas más fuertes en los pacientes oncológicos«, agregó la psicooncóloga sobre «Brava».
Aseguró que el discurso bélico «acalla el sufrimiento»
Tras ello, la psicooncóloga negó que el discurso bélico del documental ayude realmente a visibilizar el sufrimiento. «Muchas personas creen que con eso están visibilizando el sufrimiento. Pero con eso no están visibilizando el sufrimiento, con eso acallan el sufrimiento. Porque ‘el guerrero es aquel que es fuerte’, ‘es aquel que sale adelante porque está enfocado’«.
«No da cabida a la fragilidad. Este discurso no visibiliza el sufrimiento. No le da cabida al sufrimiento. No le da cabida a la tristeza, no le da cabida a la rabia, no le da cabida a la incertidumbre. A la fragilidad, a la vulnerabilidad, por mantener la posición de guerrera«, puntualizó enseguida.
Por lo que, sostuvo que «eso va absolutamente en contra del proceso de duelo natural o normal, que se desarrolla y que se pone en marcha cuando uno vive una enfermedad de estas características«.
Posteriormente, la psicooncóloga se refirió al impacto que puede tener «Brava». «Puede ser súper diverso. Hay pacientes que de plano han dicho que no lo van a ver porque les da miedo. Otro que también sienten que es una realidad muy distinta a la que les toca vivir en el ámbito público o con menos recursos, y eso lo sienten como una afrenta, a pesar de que toda mujer que pasa por esto lo sufre», planteó.
Y enseguida, prosiguió: «Lo que a mí me preocupa, es que cuando tú atemorizas a una población con respecto a una patología, eso no necesariamente va a resultar en conductas de autocuidado. Las personas atemorizadas no se sienten capaces para enfrentar eso. O tienen la desconfianza de que incluso la medicina pueda hacer algo al respecto«.
«El lenguaje bélico invisibiliza el sufrimiento»
Minutos después, la psicooncóloga, indicó sobre «Brava» que «el uso del lenguaje bélico invisibiliza el sufrimiento de las personas. Le otorga una narrativa de violencia a procesos de la enfermedad que no necesariamente se van a vivir así. Y que también puede causar importantes consecuencias para los pacientes«.
«Además, responsabiliza a los pacientes sobre los desenlace de los tratamientos (…) Se genera una serie de exigencias sobre los pacientes que sobrecargan el proceso que ya es tremendamente doloroso, de mandatos sociales y de exigencias«, agregó.
Finalmente, acerca del documental Brava, la psicooncóloga concluyó que «tiene el valor de mostrar algo que se muestra poco, que es la vivencia de personas con cáncer, y el sufrimiento también aparejado a eso. Pero con un discurso y una forma que moldea la forma en que como sociedad estamos viendo la enfermedad. Y es urgente que cambiemos esa mirada«.
«Porque el cáncer no es un guerra, no es un enemigo. Es una enfermedad. Y es una enfermedad que tenemos que enfrentar con información veraz, basada en evidencia, y con todo el apoyo social y afectivo posible», enfatizó, quien también es autora del libro Palabras que Cuidan: Comunicación social ética y empática en cáncer.




