«En la Blondie podía ser yo»: Alcalde Rodolfo Carter narró su conexión con la disco santiaguina
La autoridad es parte del libro Gente común: historia oral de la Blondie, del periodista Rodrigo Fluxá, el que reconstruye la historia y significado del popular espacio capitalino, a partir de testimonios de diversos exponentes, tales como Sergio Lagos y Blanca Lewin.

Rodolfo Carter y Blondie

Gente común: una historia oral de la Blondie. Ese es el nuevo libro del periodista Rodrigo Fluxá, el cual retrata desde las voces de diferentes protagonistas la historia sobre la discoteca Blondie, situada en la comuna de Estación Central.
La historia del espacio que se consagró como lugar diverso y sin prejuicios, está narrada a partir de algunos exponentes de conocimiento masivo y otros que se resguardan más lejos de la opinión pública, todos aportando desde sus miradas lo que se vive dentro de las paredes inundadas de música, luces y variada audiencia.
Por ejemplo, el periodista y conductor Sergio Lagos reveló el impacto que le causó llegar a Santiago desde el sur, y encontrarse con este lugar. «Yo creo que si llevábai a cualquier cabro de Concepción a la Blondie en esos años, para él era estar en Blade Runner: ¡Wow!, ¿qué es esto? ¿Qué es ese pelo? ¿Por qué tiene ese aro?».
Asimismo, exponentes como la actriz Blanca Lewin también entregaron su perspectiva sobre el popular centro de eventos. «Da lo mismo que fueras conocido, hay cero famositis. En el fondo hacen siempre saber que es el lugar de ellos. Te dan la bienvenida, pero la Blondie es de la gente que va, una cosa de autoestima, de orgullo, de ser locales«.
«Adentro no te dabas cuenta de qué hora era; si era de noche o de día. Como que siempre es de noche en la Blondie. Buen título de libro» agregó.
La experiencia de Rodolfo Carter en Blondie
El actual alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, también se se pronunció con sus historias y percepción de la Blondie, confesando que fue un visitante habitual del espacio, haciendo énfasis en el ambiente que se daba en el interior.
«Yo venía de Derecho de la Católica y me cargaban las discoteques del sector de Las Condes. Me aburría esa impostura que uno tenía que adoptar para sentirse parte: tener que ser un winner, ser un bacán, decir me vengo a agarrar una mina. Y Plaza Ñuñoa siempre fue izquierda caviar. Cuando descubrí la Blondie descubrí que podía ser yo. Me daría vergüenza que me saquen una foto en Lollapalooza, por lo caro, no en la Blondie» reveló.




