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Culto, incisivo y de estilo irónico: El mundo de las letras lamenta la pérdida de Armando Uribe

Eduardo Castillo de la Cámara del Libro, Juan Andrés Piña, Marcela Aguilar de Entrelíneas ADN y Consuelo Valdés, ministra de Cultura, se refirieron a la obra del fallecido poeta.

El fallecimiento de Armando Uribe ha calado muy fuerte en el mundo artístico chileno por la relevancia de su obra y lo transversal de su trabajo. 

El poeta es recordado por muchos como un "hombre muy inteligente y culto", además de un gran intelectual quien estaba siempre desarrollando sus ideas.

Según comentó Marcela Aguilar, conductora de Entrelíneas en ADN y quien lo conoció muy de cerca, siempre estaba "pensando en este país que quería tanto".

La ministra de la Cultura y las Artes, Consuelo Valdés, se reifirió al trabajo del poeta: "Hizo muchos aportes, un hombre muy incisivo, profundo. Calaba la idiosincracia chilena y tenía una mirada muy universal de la naturaleza humana".

Eduardo Castillo, presidente de la Cámara Chilena del Libro, lamentó su fallecimiento y lo consideró "una pérdida importantísima para todo el sector". Afirmó también que "siempre marcó un hito".

Además, coincidió con los dichos de la ministra, hablando de la particularidad de las obras de Uribe y su "estilo irónico profundo", como lo calificó Valdés. Junto con ello, Castillo hizo un llamado a valorizar su legado.

Fuera de su poesía, fue un gran abogado y diplomático que representó a Chile en varios países, incluso en China, lugar en el que se encontraba cuando ocurrió el Golpe de Estado, periodo que rechazó categoricamente.

Tras la muerte de su esposa Cecilia Echeverría, se encerró en su departamento tranquilamente esperando su turno para reunirse con ella. Es justamente este uno de los temas que toma en muchos de sus poemas, la muerte.

Marcela Aguilar lo recordó como una persona "muy íntegra y que tenía fuertes convicciones", además de bastante querida, ya que era común que recibiera visitas de jóvenes estudiantes, poetas, o cualquier otra persona en su departamento en las cercanías del Parque Forestal, lugar en el que se refugió luego de la muerte de Cecilia. Y según comentó, los recibía muy acogedora y abiertamente a pesar de su apariencia malhumorada o severa.

Además contó una divertida anécdota: quienes venden libros usados en Lastarria, muchas veces iban a su casa a pedirle textos para esto y él se los daba, pero lanzándolos por la ventana, es por ello que a veces se veía gente esperando abajo a que cayeran los libros.

El escritor Juan Andrés Piña, autor de Conversaciones con la poesía chilena, y quien entrevistó en una ocasión al poeta en lo que calificó como un momento muy profundo, comentó que "existen muchos elementos originales, distintos y sobresalientes en la poesía de Armando Uribe".

Agregó que "tiene un elemento de originalidad mayor, que se trata de una poesía religiosa, volcada en Dios, en Cristo, en el catolicismo, en la busqueda de los tracendental, no es algo que ocurra en la mayoría de los poetas".

Este es un tema permanente en su obra, "la muerte es muy fuerte en él, y sobrevivir en este mundo carnal", y Piña lo recordó con uno de sus poemas:

La prueba de que debe haber Dios
la dan los hombres imperfectos, precarios
las mujeres con sus reglas, transitorias
los viejos con su edad que se acaba, 
y esta es la verdad 
no hay Dios porque lo digan las monsergas
ni porque diga "hay Dios" un texto
hay Dios debido a que no somos Dios.