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Osvaldo Pereira, autor de la foto de Gustavo Gatica: «Lo vi en silencio, muy aturdido»

El periodista y fotógrafo, de 27 años, fue el autor de la foto del joven afectado por perdigones en sus dos ojos, y contó en Ciudadano ADN cómo vivió la situación.

Osvaldo Pereira, periodista de 27 años, es el autor de la foto de Gustavo Gatica, el joven que fue afectado en sus dos ojos por perdigones disparados por Fuerzas Especiales en la multitudinaria manifestación del pasado viernes. En conversación telefónica con Ciudadano ADN, contó cómo experimentó el momento de lograr esta imagen.

Durante la marcha del pasado viernes, relató, "yo me encontraba acompañando a la Brigada de Enfermeros, que cura a los atacados por Fuerzas Especiales. Llegó un llamado por radio de que había un joven con lesión ocular, y minutos después llega Gustavo. Lo traían en andas, le ofrecen la atención primaria y ahí es donde logro la fotografía".

Al enfrentarse a Gustavo previo al momento de tomar la fotografía, recordó haberlo visto "en silencio totalmente, muy aturdido. Las reacciones de él eran muy limitadas".

Los recuerdos de Osvaldo relativos al día de la marcha son duros. "La primera sensación de estar ahí era en una zona de guerra, por la magnitud de heridos, unos iban entrando y otros saliendo", agregando que "el caso de Gustavo me afectó mucho, la posición de él era tan indefensa, sentado con los ojos cerrados, con esa mancha de sangre que parece una lágrima, eso te parte el corazón. No te esperas ver nunca ese nivel de violencia ejercida por los agentes del Estado en un país en paz".

El periodista y fotógrafo decidió compartir la foto en sus redes sociales "por la importancia que tenía dar a conocer este caso". Sin embargo, "cuando me llegaron mensajes de cercanos pidiéndome que bajara la foto de Instagram lo hice, pero el objetivo se cumplió que era mostrar este caso de violencia y cómo estaba reprimiendo Fuerzas Especiales. Es importante que quede un precedente de lo que sucedió con Gustavo".

También expresó cómo "cuando uno llega a Plaza Italia al principio da temor, pero cuando se está allá todo es tan rápido que uno no tiene tiempo para detenerse". Según relató, "el viernes la represión era instantánea, faltaban minutos para las 5 y ya comenzaban a tirar gases lacrimógenos", añadiendo que "ese mismo día llegó un gráfico con un balín incrustado en su pierna, uno piensa que también le podría pasar eso".