Catalina Cabrera Maldonado, maestra de artes marciales: «La mujer puede y tiene que ser empoderada»
Tras una experiencia traumática, se dedicó a las artes marciales y hoy ayuda a mujeres y niñas a romper el círculo de la violencia. Catalina contó su historia en Ciudadano ADN.
Tras ser víctima de violación cuando niña, la ariqueña Catalina Cabrera Maldonado se empoderó a través de las artes marciales y ahora apoya a otras mujeres en la autodefensa. Hoy contó su historia de vida en Ciudadano ADN.
Cuando niña, contó, "hacía ballet, era muy finita y siempre he sido baja. El arte marcial me dio las herramientas para decir 'no quiero que me sigan viendo como una princesita, como la débil'". Su gran maestro en la disciplina, dijo, fue su padre.
A Catalina las artes marciales "me han llevado a una visión distinta de mi vida. Me han ayudado a reconstruirme". Y pese a lo que la empujó a iniciarse en la actividad, asegura que "de mi historia generalmente nunca hablo, porque el presente es la historia que tú vas a construir hasta mañana".
Y a la hora de enfrentar esa reconstrucción, es clave la familia que ha armado, con su marido y sus tres hijos. "Creo mucho en el amor, es la pieza fundamental de la sociedad que tenemos que reencontrarla", declaró. También sostuvo que la mujer de hoy "puede y tiene que ser empoderada" porque "el círculo de la violencia te invalida como mujer".
"Yo he escuchado a muchas autoridades decir 'pero si a esa mujer le gusta porque vuelve con ese hombre'. Pero esa violencia viene de hombres frustrados que se les ha marginado, que vienen de violencia intrafamiliar de antes", especificó, comentando que "nos llenamos la boca con el patriarcado, pero el patriarcado lo hemos criado nosotras. Cuando vemos hombres que son agresivos tenemos que ver cómo han sido educado ellos también".
Ahora, a sus 47 años, ya dejó el ballet, tras haberse enfocado en el objetivo de llegar a ser maestra de artes marciales para poder ayudar a mujeres y niñas. Hoy es cinturón negro cuarto Dan. Y las clases de defensa personal que entrega a mujeres en Arica son totalmente gratuitas, pero a los hombres les cobra "cuando quieren ser guardia o vigilante privado, porque soy especialista en defensa personal policial", explicó.
En la entrevista, también recordó cuando presentaba su proyecto de defensa personal a autoridades de su zona y "me respondían 'pero cómo, vamos a atacar violencia con violencia'. Pero no, la defensa personal es un trabajo completo: personalidad, autoestima, les abre la mente para ser autosuficientes. No es solo agarrar a puñetes y patadas".
Catalina igualmente expresó que "falta una mirada del Estado hacia nuestra región, que es una zona de sacrificio: ante una guerra lo primero que van a entregar es Arica. Tenemos playas, turismo pero no hay inyecciones económicas". Por eso, aclaró que su trabajo es independiente, porque "si me amarro a un político, el día de mañana tengo que hacerle una campaña".
Alguna vez, según contó, "me dijeron que la mujer de izquierda sufre más violencia que la de derecha. Yo dije ‘perdón, la violencia es transversal, de donde venga la cachetada te va a doler igual’. Y como no les convine, vino el aportilleo". Por eso, insiste que "a esa mujer quiero llegar, a la que se siente acorralada, sola, vacía", al tiempo que comenta que "hoy no solo se ve la violencia de los maridos, sino la de los hijos, de los nietos. La mujer tiene que empoderarse, renacer".
El trabajo de Catalina -a quien es posible contactar vía Facebook- fue premiado por Mujer Impacta, fundación que reconoce el aporte a la comunidad de una mujer en cada región de Chile. "En el momento en que me dijeron '¿qué has hecho tú?' empecé a revisar lo que había hecho, y son 28 años que no visibilicé nunca. Me nominó una alumna y me gané este premio. Reconocerme a mí misma fue muy importante. Esa pregunta fue lapidaria, tuve que reencontrar mi historia", finalizó.