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Ana María Gazmuri y cannabis medicinal: “Duele tanta desinformación, a veces desde batas blancas”

La actriz y directora de Fundación Daya conversó con Ciudadano ADN sobre su trabajo en respaldar el uso de cannabis para enfrentar determinadas dolencias.

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Por Ciudadano ADN
Viernes 27 de Sep, 2019 - 12:57

En su rol de directora de la Fundación Daya, la actriz Ana María Gazmuri se ha transformado en uno de los rostros más visibles en la defensa de la cannabis como alternativa medicinal en Chile. "Esto ha sido mi vida en los últimos años, es muy exigente", contó en entrevista con Ciudadano ADN.

Hoy, la fundación que dirige se apronta a organizar el V Seminario Internacional de Cannabis Medicinal de Santiago, que tendrá lugar el próximo 11 y 12 de octubre. Gazmuri adelantó que el encuentro reunirá a destacados especialistas nacionales y extranjeros, con el fin de dialogar sobre los avances de la investigación científica en el tema. "Falta información, por eso en Fundación Daya estamos tan comprometidos con esto. Duele escuchar tanta desinformación, a veces desde batas blancas, y que no por maldad sino por desinformación", comentó.

En la conversación, Gazmuri tuvo duras críticas para el ministro de Salud, Jaime Mañalich, y sus recientes declaraciones relativas a que la marihuana se permite para fines recreacionales pero no para uso medicinal. "Yo entiendo que el ministro viene recién asumiendo la cartera, pero se olvida que el 2015 se legalizó el uso medicinal", explicó, enfatizando que "con las post verdades hay que ser más rigurosos y más serios".

Y dado que Mañalich cuestionó la entrega de medicamentos derivados de cannabis sin aprobación del ISP, Gazmuri reaccionó enfatizando que "hay pacientes que habían logrado estar mejor y hoy están sin sus fármacos. Es una violación a los derechos de salud, y el ISP guarda silencio. ¿Qué quieren, que la gente se vaya al mercado negro o al narcotráfico?".

Pese a todo ello, asegura que la fundación que dirige viene trabajando con el ministerio hace varios años, en un "vínculo permanente". Y aclaró que en Daya "no vendemos nada, lo que hacemos es atender pacientes, con médicos especialistas, neurólogos y psiquiatras. Al parecer se obvia eso".

Gazmuri también se mostró a favor de los tests de drogas, especificando que "el problema con el cannabis es que si das positivo no quiere decir que estés bajo la influencia, porque el cannabis perdura mucho tiempo en el organismo". Por eso, propone, en atención a la experiencia de otros países, "volver a pruebas de habilidad o destreza".

Parte de la resistencia que genera el uso de cannabis medicinal en diversos sectores sociales, para Gazmuri se explica porque "un sector conservador tiene una visión moralizante del tema. Tenemos secuelas de décadas de estigmatización y postverdades", aclarando que "todos crecimos escuchando que el cannabis mata neuronas, pero hoy sabemos que es un neuroregenerador y neuroreproductor", aunque haciendo énfasis en que "los cerebros en formación deberían abstenerse, pero estamos hablando de gente adulta".

Otro factor que detecta es que "el avance de la cannabis atenta contra los intereses de la industria farmacéutica tradicional", del mismo modo que "está apareciendo una big pharma del cannabis que quiere imponer su modelo y sus productos, cuando acá está a cargo de organizaciones civiles. En Latinoamérica este modelo no puede pararse por sobre derechos como el autocultivo".

El rol de liderazgo de Ana María Gazmuri en Fundación Daya, incluso, la llevó a renunciar a su militancia en Revolución Democrática tras disputas internas por la Ley Cultivo Seguro. Según relató, "surgió esta discusión, se hizo un proceso interno y se logró que la postura oficial del partido fuera a favor para el uso recreativo, pero en salud habían dudas. La comisión de Salud es muy cercana al Colegio Médico y ahí se produjo esta voz disidente. Frente a ese poco orden yo decidí retirarme, además de que había un clima que no es el que yo quisiera. Pero esa renuncia mía obligó al partido a ordenarse".

Gazmuri finalizó comentando sobre su trabajo que "el nombre Daya significa amor compasivo, y existiendo tanto sufrimiento y una alternativa para enfrentarlo, nos parecía inmoral no abocarse a esto con toda la energía. Necesitamos humanizar el vinculo entre un médico y un paciente, lejos de la medicina patriarcal. Estamos construyendo un nuevo paradigma".

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