David Fray en el Municipal: Bach en tiempos de tormenta
En medio de la crisis que afecta al teatro santiaguino, el pianista francés ofreció una cálida noche con las Variaciones Goldberg.


Tiempos convulsionados se viven en el Teatro Municipal de Santiago. Pero, como una especie de respiro de la crisis en curso, se vivió una excepcional jornada de ingente belleza con la actuación del pianista francés David Fray. Una cita que se volvió insoslayable debido al repertorio, ocupado complemente por una cumbre de la literatura para el teclado, como es esa joya de perfección llamada las Variaciones Goldberg.


Sería este el modelo para la forma de tema y variaciones, en que aquí encontramos nada menos que con 30 variaciones, más que del tema inicial específico, Bach trabaja con su línea de bajo y la progresión armónica. El conjunto, de hora y media de duración, transita por pasajes de fuga, cánones, danzas estilizadas, y se balancea entre lo lúdico y lo introspectivo. Hace falta aunar el discurso, y es lo que Fray logró estupendamente.
Su edificación de un cohesivo discurso, parejo, sin decaimiento, fue la clave para una experiencia hipnótica, a que todos nos hizo dejar de lado por un momento las amarguras e impotencias de las difíciles situaciones que atraviesan los que allí trabajan. Fue un momento de paz y de inspiración, cortesía de la inagotable grandeza de Bach.


El sello de Fray fue su deuda con los pianistas de la tradición romántica, tipo Kempff o Arrau. Por vía de certeros ataques y un fraseo hermosamente delineado, el pianista le imprimió un carácter a cada una de las numerosas variaciones, a la vez que las conectó indisolublemente.
Puntos memorables fueron cómo abordó las tres variaciones que se encuentran en tono menor, así como el retorno al tema inicial. Nunca la vuelta a un punto de partida había sonado tan esperado y tan dulce. Esperemos que la crisis del teatro no siga profundizándose, para que no se vean afectados momentos tan únicos como lo vivido en este recital.




