The New York Times recuerda a Valentina Tereshkova: La primera mujer en el espacio
El medio estadounidense destaca que la austronauta fue "símbolo de la igualdad soviética".


Siete años antes de la llegada del hombre a la Luna, una mujer era la estrella de la carrera espacial que mantenían Estados Unidos (EEUU) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Ese hecho recuerda el periódico norteamericano The New York Times en un texto de la escritora y académica Sophie Pinkham.
El domingo 16 de junio de 1963 una joven de 26 años que trabajaba en una fábrica y fue seleccionada para ser cosmonauta se convirtió en la primera mujer en llegar al espacio: Valentina Tereshkova orbitó la Tierra 48 veces. El escrito plantea que "en tres días viajó más lejos que todos los astronautas estadounidenses anteriores".
Tereshkova era hija de un conductor de tractores y al retirarse era generala de la Fuerza Aérea Rusa. Pinkham plantea que sus seguidoras lo vieron como "una reafirmación positiva del compromiso soviético con la igualdad de género" y en el exterior "lo tomaron como una prueba de que no había límite para lo que ellas podían lograr".


Las estadounidenses tardaron 20 años en conseguir llegar al espacio. Sally Ride lo consiguió en 1983. La apuesta cultural de la URSS se reflejaba en que desde 1967 con sus aliados colaboraban en misiones espaciales con el programa Interkosmos. En julio de 1980 el vietnamita Phạm Tuân se convirtió en el primer asiático en viajar al espacio.
Phạm provenía de una familia de trabajadores agrícolas y se unió al Ejército Popular de Vietnam en 1965. El primer asiático-americano en el espacio, Ellison Onizuka, lo seguiría cinco años después. Dos meses después del viaje de Phạm, el cubano Arnaldo Tamayo Méndez fue el primer afrodescendiente en ir al espacio.
La NASA demoraría tres años en ese registro. Tamayo era huérfano, creció pobre y a los 13 años fue aprendiz de carpintero. "La diversidad de los cosmonautas fue clave para el mensaje que los soviéticos querían enviar al resto del mundo: con el socialismo, una persona de orígenes humildes podía llegar hasta lo más alto", plantea Pinkham.




