Mischa Maisky por dos abre la temporada de conciertos de Corpartes
El célebre cellista se presentó en el teatro de la fundación cultural, tanto en formato de cámara como acompañado por la Sinfónica Nacional.

Arrancó la que promete ser la más potente de las temporadas de conciertos de Fundación Corpartes. Esto, por lo rutilante de los nombres que la componen, como por ejemplo los debuts en Chile de los directores John Eliot Gardiner y Simon Rattle, este último en compañía de la Orquesta Sinfónica de Londres, que también actuará por primera vez en nuestro suelo durante mayo. O sea, se trata de la presencia de nombres que han marcado el consumo de música clásica de los aficionados chilenos.
La partida se dio con el retorno al país del cellista israelí Mischa Maisky, quien actuó en el teatro de la fundación por partida doble. Primero junto a la Sinfónica Nacional de Chile el pasado martes, y en formato de cámara dos días de la mano de sus dos hijos, la pianista Lila Maisky y el violinista Sacha Maisky, bajo el rótulo de Maisky Trio.

La agrupación local estuvo al mando de su exdirector titular Leonid Grin, y abrieron los fuegos con la Obertura “Egmont” de Ludwig van Beethoven. Sin prisas, buscando profundidad en cada célula melódica, la versión se desenvolvió robusta, aunque más reflexiva que dramática, y con algunos ripios.
Un cálido aplauso recibió a Maisky, dispuesto a dar una lección en profundidad musical con dos obras de dimensiones modestas, pero contrastantes entre sí. Primero el “Kol Nidrei” de Max Bruch, que refleja el interés por la tradición judía del compositor alemán, y donde el tradicional canto hebreo homónimo recibe un generoso desarrollo, equilibrando la voz del cello con un terso manto orquestal. El prodigioso sonido de Maisky siempre se mantuvo al servicio de esta música y del sentido de sus frases.

Las más livianas Variaciones sobre un Tema Rococó de Pyotr Ilich Tchaikovsky sirvieron más para un total lucimiento de su reconocido virtuosismo. Con una OSNCH algo desfasada, juntos rindieron una versión correcta de una obra que puede ser encantadora si se hace acertadamente o volverse empalagosa en manos manieristas. Afortunadamente sucedió lo primero.
La obra de mayor sustancia se ubicó al cierre. Nuevamente Beethoven y ese maridaje perfecto de música de cámara y sinfónica que es el Triple Concierto. Un auténtico concierto para trío, encarado convincentemente por Maisky y sus hijos. Del principio quedó en evidencia la superioridad técnica del patriarca, un intérprete excepcional que mantiene su nivel pasados los 70 años. Esto no empañó sin embargo el resultado final, despidiéndose los solistas con el Adagio del Trío Op.11 del mismo Beethoven.

Las virtudes del Maisky Trio se apreciaron más claramente en su segunda presentación en Corpartes, esta vez bajo el intimismo de la música de cámara. Lila y Sascha se mostraron solventes, y se percibió una maquinal unidad sobre todo en la obra de cierre, el maravilloso Trío Op.50 de Tchaikovsky. Antes, dieron lo mejor de sí en el Trío Op.70 No.1 de Beethoven, y Nocturno en Mi bemol mayor de Schubert.
Ahora a esperar uno de los conciertos más esperados en años, quizás décadas, por los amantes locales de la música clásica: la Sinfónica de Londres y Simon Rattle, quienes harán dos presentaciones, el 22 y 23 de mayo en el adecuado espacio que ofrece Corpartes.
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