#ElADNde: iPhone 8 y la consolidación de una década de excelencia con Apple
El teléfono de la compañía de Cupertino está un paso adelante con respecto a su última versión.
David Muñoz, ADN
A la hora de hablar de telefonía y móviles, Apple es un referente para cualquiera, no solo por un tema de rendimiento, sino que también por diseño elegante, por estar a la vanguardia en cuanto en tecnología y por su precio, que se suele justificar por tratarse de un producto "premium". En el caso del iPhone 8, se consolidan los 10 años de la marca de la manzana en el ámbito de los smartphones, un paso evolutivo sin duda que nos deja con un dispositivo que solo deja gratas sensaciones.
Sin embargo, ese mismo paso de la década ha hecho que la competencia también crezca y que el mercado de los teléfonos Android ofrezca terminales notables. A ello, se suma de paso el arribo en el corto plazo del iPhone X.
¿Vale la pena ir por este dispositivo? ¿Corresponde hacer el salto? ¿Existen diferencias sustanciales? Pasemos a revisar.
DISEÑO RECONOCIDO
Como suele ocurrir con los dispositivos iPhone, éstos llaman la atención por su exclusivo diseño e impresionante construcción, que seguramente a varios de sus compradores históricos seduce. Sin embargo, no se puede desconocer que el cambio con respecto a la versión 7 es prácticamente el mismo, aunque con la salvedad de una modificación en la parte trasera.
A diferencia de su hermano menor, el 8 cuenta con un cuerpo de aluminio con vidrio, que ayuda a la hora del agarre y de la manipulación o puesta sobre otras superficies, evitando que se produzca algún indeseable movimiento por una resbalada inesperada. No obstante, dicho problema no está resuelto del todo, puesto que en algunos materiales sí puede producirse alguna caída.
De todas formas, el nuevo equipo de Apple se siente más pesado y agradable, lo que produce un efecto casi "natural" (por decirlo de alguna forma) de tratar con más cuidado "el teléfono, pero a la vez de contar con cierta seguridad en su agarre. Además, vale mencionar que el cambio de la parte trasera también ofrece una ventaja a nivel funcional, ya que se puede utilizar carga inalámbrica con el estándar Qi.
En cuanto a ausencias, seguimos en la tónica del iPhone 7 en que no disponemos del conector de 3.5 mm, que tanto se criticó y que parece que es un estándar que intenta impulsar la compañía de Cupertino, pero que no cuaja del todo (no por nada, la competencia no ha querido seguir ese camino). En cuanto al resto, seguimos con la disposición de botones laterales, el interruptor para "silenciar" el teléfono, entre otros.
En otro aspecto en el que se replican las características es en el panel de la pantalla Retina HD IPS de 4,7 pulgadas, cuya única diferencia es la presencia de TrueTone (la misma de los iPad) que permite lograr que el balance de blancos se adapte al ambiente. Una ventaja que se explota a la hora de la lectura, aunque vale mencionar que para quienes estén acostumbrados a los phablets costará en un principio acostumbrarse.
Por otro lado, el 3D Touch también hace gala de su presencia, para así ser explotado en las aplicaciones o juegos que lo necesiten o requieran de su uso. Una cualidad que no es del todo relevante, pero que suma de todas formas a las posibilidades del iPhone.
RENDIMIENTO CONOCIDO Y UNA BATERÍA ALGO JUSTA
Donde también Apple marca distancia (aunque ya a estas alturas mucho menor que en el comienzo) es en su sistema operativo iOS y en su eficiencia a la hora de la utilización de recursos. En esta ocasión, contamos con la versión 11 que ha ido actualizándose rápidamente, corrigiendo algunos detalles que generaron en un comienzo ciertas críticas, como el gasto de batería.
No obstante, desde su uso, el equipo es rápido a la hora de ir desplegándose por las distintas aplicaciones, ventanas, opciones, además de que contamos con la opción de agregar o quitar apartados en el centro de control, permitiendo tener un mayor manejo en la reorganización de las características del teléfono.
Vale mencionar que el iPhone 8 lleva el nuevo A11 bionic, que a la hora de hacer una comparación con el 7 se percibe más fluido, y en el procesamiento de contenido multimedia, así como la interfaz de la cámara, se nota el desempeño de su procesador.
Con respecto a la seguridad, mencionar que posee el Touch ID de siempre, no así la novedad del Face ID, aunque para ser prácticos, se agradece la presencia del primero, además de que su ubicación es precisa al disponerse en la parte inferior del panel frontal. Lo anterior resultará familiar para quienes provengan de anteriores iPhones, ya que no hay mucha variación en cuanto a funcionamiento y diseño.
Vale señalar que también contamos con otras características que -de seguro- algunos aprovecharán, como "no molestar mientras manejo", útil en situaciones de este tipo, puesto que nos dará una notificación como alerta.
En cuanto a la batería, decir que puede parecer un talón de Aquiles para diversos consumidores, ya que al disponer de sólo 1.821 mAh es poco probable que se superen las 15 horas de uso intenso (véase con multimedia, aplicaciones pesadas como videojuegos, además de redes sociales, utilización de bluetooth y GPS).
En rigor, es posible alcanzar un día regular, pero no estará de más contar a la mano con su cargador con conector lightning, aunque vale decir que tendremos al alcance la carga inalámbrica, que se agradece que esté disponible, aunque para efectos prácticos, varios seguramente no notarán que existe.
De todas formas, tenemos que comentar que el iPhone 8 soporta carga rápida, por lo que podemos lograr que el teléfono pase de 0 a 100% de energía en una hora.
UNA CÁMARA QUE VUELVE A ESTAR EN EL TOPE
Como ha sido también una tradición, la cámara en los iPhone también sobresale ante la competencia, al ofrecer una calidad difícil de superar, y que se agradece principalmente en la toma de imágenes con poca luz o en condiciones desfavorables. Obviamente, para los que solo necesitan un equipo para capturar fotografías simples, es difícil que noten grandes diferencias, pero el listón o la vara de medir siempre será objetivamente alta al momento de analizar lo que ofrece el equipo.
En rigor, tenemos una mejor saturación de colores con respecto al iPhone 7, una nitidez y definición mayor, contando con otros filtros, como por ejemplo un suavizado en el caso de situaciones nocturnas.
Acerca del aspecto técnico, el 8 tiene un lente trasero de 12 megapíxeles, con f/1.8, que se potencia con el funcionamiento del A11 Bionic. Además, cuenta con un nuevo flash de doble disposición que agradecerán quienes necesiten de esta opción en condiciones poco favorables de luz.
En cuanto a la cámara frontal, decir que es de 7 megapíxeles y que, a diferencia de sus hermanos mayores como el iPhone 8 Plus y el X, no tiene un modo retrato como tal, aunque de todas formas se pueden obtener imágenes en buena calidad.
Por otro lado, decir que la interfaz es la tradicional de iOS, con los diversos modos de grabación y distintas opciones como panorámicas, timelapse, etcétera. Además, se suma Live Photos, que permite añadir movimiento a las capturas.
Con respecto al video, el nuevo procesador ayuda a que el iPhone sea capaz de grabar en 4K en hasta 60 cuadros por segundo, así como también permitir el modo en la misma resolución pero en 24 cuadros, al estilo cinematográfico.
UNA COMPRA CON POCOS PEROS
A pesar de la existencia de sus hermanos mayores con mejores características, no cabe duda que el iPhone 8 es un paso adelante en relación a la línea, aunque para quienes vengan de la versión 7 las diferencias a nivel físico sean imperceptibles. Donde sí está el cambio es en rendimiento, puesto que hay una mayor eficiencia y funcionamiento más potente y fluido que en el pasado.
De más está decir que ir por este equipo es prenda de garantía a la hora de soporte y de estar al día en actualizaciones, por lo que por varias facetas es una opción más que recomendable el teléfono de Apple.
¿Dónde pueden estar sus peros? Seguramente en lo que siempre se ha cuestionado un poco a la compañía de Cupertino: su precio. En nuestro país, la versión de 64 GB tiene un valor de $649.990, aunque algunas compañías ofrecen planes con cuotas iniciales más a la mano.
Independiente de lo anterior, tener el iPhone 8 es sinónimo de varias cosas: un equipo con rendimiento excelente, una cámara dentro de las mejores del mercado, un diseño elegante y con la satisfacción de contar con soporte para bastante tiempo.