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Este sábado se estrena “La cordillera de los sueños”, nuevo documental de Patricio Guzmán: “Porque vivo lejos, es que sigo haciendo películas de Chile”

El premiado documentalista conversó con Ciudadano ADN sobre su nuevo trabajo, que tras su paso por Cannes y varios festivales internacionales, por fin llega a nuestro país, estreno con el que, asegura, la cinta cumple su ciclo. “Lo que más me importa es Chile, porque yo soy chileno”, reflexionó.

Por Ciudadano ADN
Jueves 24 de Sep, 2020 - 21:44

El año pasado se estrenó en el Festival de Cannes, donde fue elegido como mejor documental. Y tras un largo viaje por varios festivales internacionales, este sábado llega a Chile “La cordillera de los sueños”, el último documental del legendario realizador chileno Patricio Guzmán, que constituye el fin de una especie de trilogía con sus anteriores trabajos, “Nostalgia de la luz” y “El botón de nácar”. Las entradas ya están a la venta a través de Puntoticket.

Guzmán, conversó con Ciudadano ADN desde Paris, ciudad en la que reside. “Hace muchos años guardo de Chile una imagen que no cambia. Es como vivir en la ausencia en Chile. Esa ha sido la causa de mi inspiración de seguir haciendo películas sobre Chile, pese a no vivir allá hace mucho tiempo. Incluso, creo que porque vivo lejos es que sigo haciendo películas de Chile”.

El autor de clásicos como “La batalla de Chile” también se refirió al plebiscito del próximo 25 de octubre. “Lo que está pasando en Chile es extraordinario y espléndido. Nadie lo previó. Probablemente Chile abra la puerta del futuro de una forma más clara que antes. Yo creo que va a ser un periodo difícil, pero tengo la esperanza de que la puerta se abrirá y Chile encontrará una manera más agradable de vivir con nuevas normas y posibilidades de vivir juntos, en calma”.

“Creo que en todas partes hay un desencanto, un deseo de salir de este muro en el que vivimos y poco a poco buscar un horizonte nuevo. No solo en Chile. En tres o cuatro naciones hay un despertar parecido”, aseguró el cineasta, que habla de “un deseo de abrir la puerta y decir ‘está bueno ya’, por qué no podemos estar contentos con nuestro trabajo y nuestro futuro ahora mismo”. Pese a eso, piensa que “puede venir una fuerza contraria desde el capital, pero les va a costar”.

Filmando Chile

La conexión con Chile sigue siendo clave en la filmografía de Guzmán. Así lo explica él: “Siempre un creador va recorriendo un camino donde poco a poco encuentras tu casa. Es muy emocionante ir atrás, ver la casa donde creciste, ver el césped y los árboles nuevos. Es muy bueno para un creador volver a los puntos de partida. El pasado es muy importante. Vivimos casi todo el tiempo en el pasado. Vivimos recordando. Cualquiera que sea tu profesión, siempre hay algo nostálgico, un punto detrás de ti, tu infancia, tu juventud, tu primer amor, tu primera casa. Siempre hay primeras cosas que se imponen para siempre en tu vida. La vida se compone de pasado y presente, que en astronomía son lo mismo”.

Hoy observa a Chile como un país “con un periodo largo de neoliberalismo tan ajeno a nosotros mismos, a la historia de Chile. Es como un gran paréntesis de nada. Seguíamos trabajando, caminando por la ciudad, pero era un Chile tapado por una capa de hormigón que ahora empieza a disolverse. Ese inmenso pasillo acabó con las manifestaciones que empezaron el año pasado y van a continuar en el futuro. Es difícil pero es bueno un cambio de habitación”, reflexionó. Algo similar piensa de la pandemia: “Es una especie de paréntesis. Es como si al lado de la vida hubiera otra, pero es falsa, porque es un momento que hay que superar y una vez que pase va a quedar en el recuerdo. No se la puede acercar más, se la combate, se la considera. Pero la vida de uno está más allá y más acá de la pandemia. Hay que acostumbrarse a este paréntesis, combatirlo y salir al otro lado del túnel”.

Una situación que devela la fragilidad de nuestro país, piensa el cineasta. “Nunca ha estado garantizada la libertad en Chile. No creo que el cuerpo policial no haya pensado que nunca iba a actuar de nuevo. Hay un sector de la clase política indolente, que no ve el futuro, sino que está constantemente mirando al pasado. Siempre estuvimos en peligro porque el sistema político es muy frágil. En cualquier momento las cosas se dan vuelta y quiénes ganan: los que más tienen”.

Por todo eso, Chile sigue siendo una preocupación especial para el cineasta. “De todos los países en que se ha dado la película, este es el que más me importa. Cuando se dé, ahí la película cumple su ciclo. El propósito de esta película es que la película la vean los chilenos”. Tras el paso de “La cordillera de los sueños” por importantes festivales como San Sebastián, Chicago, Karlovy Vary, Estambul, y nominaciones a los Premios César franceses, Guzmán asegura que “lo que más me importa es Chile, porque yo soy chileno”.

Por eso, hace poco anunció públicamente su regreso a Chile, para iniciar un nuevo proyecto cinematográfico que retratará “los cambios que se están produciendo” a partir del plebiscito. La incerteza del panorama, más que atemorizarlo, lo estimula. “Un documental es como una partida de poker. Tú arrancas pero no sabes dónde vas a ir. Es un naipe abierto. Y eso es lo más apasionante de este género: su dificultad. A veces entras en una realidad que no sabes cómo resolver. Pero es lo que más me atrae de hacerlos. Esta película arranca con lo que está pasando, pero cómo termina, no tengo idea. A lo mejor son dos películas y no una”.

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También Guzmán tiene una opinión sobre el intenso panorama actual del cine documental local. “El movimiento documental que hay en Santiago es muy intenso y variado. Hay muchos autores. Es sólido, y toma nota de la realidad que pisa el país cada año, y eso es muy interesante”.

La actualidad nacional también mantiene muy pendiente al cineasta. Sobre el conflicto chileno-mapuche, aseguró que “el problema va a continuar por mucho tiempo. La causa mapuche es un problema histórico de muchos años, complejo, intrincado, barroco. Hay que dialogar en una línea permanente y armónica. Va a costar mucho, pero hay que seguir trabajando, nada más”. También tiene su expectativa frente a la Nueva Constitución: “Yo creo que mientras más simple, mejor, y que contenga todas las ideas que en Chile circulan. Tener una constitución amiga. La que tenemos es modificada, pero necesitamos una completita. Chile está adulto para escribir su propia Constitución y no que la escriba un grupito”.

Desde Europa, también observa la imagen de Chile que existe en el extranjero. “Hace tiempo que es buena, aunque económicamente se sabe que es un país dominado por unos pocos, que es un país muy caro. Los turistas que van y vienen dicen cosas buenas de Chile: que es un país abierto, agradable, hospitalario, con una geografía espectacular. Es un rincón estupendo de América Latina”.

Por último, puso en duda la idea de que “La cordillera de los sueños” sea el fin de una trilogía con sus anteriores trabajos. “Nunca logras romper en tu filmografía con el pasado. El tronco común de mis películas es muy parecido: la memoria, lo que pasaba en Chile en la época de la Unidad Popular. Tú no sientes que terminas algo, más bien abres una página nueva. Creo que mi cine no ha cambiado ni cambiará mucho”.

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