Salud

Trastornos de Conducta Alimentaria: baja autoestima y la genética pueden ser determinantes

Un estudio de la Universidad Católica determinó que aproximadamente el 6% de los afectados por desórdenes alimenticios son niños y adolescentes y de ellos el 55% son mujeres adolescentes.

Gettyimages
Por Denisse Reyes
Sábado 26 de Nov, 2022 - 16:20
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Un estudio de la facultad de Medicina de la Universidad Católica concluyó que existen una serie de factores determinantes para la aparición de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) en la población a nivel nacional bajo el contexto de la crisis sanitaria del Coronavirus.

En el ámbito biológico, los familiares de personas afectadas por alteraciones en la conducta alimentaria tienen entre siete y doce veces más probabilidades de padecer también un TCA. Por otra parte, los factores sociales y culturales también son relevantes, como lo puede ser la baja autoestima y los comentarios sobre la apariencia física, lo que además puede generar otros problemas como la ansiedad y la depresión.

Características de los trastornos conductuales de alimentación

El artículo se focaliza en tres alteraciones principales: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracones, los que con base en su frecuencia y gravedad terminan siendo los más comunes en la población joven y que se vieron intensificados por factores psicológicos y socioeconómicos a raíz de la pandemia. El encierro, los cambios en el estilo de vida, la incertidumbre y el estrés fueron aspectos claves y determinantes, sobre todo para los sujetos de riesgo.

Los desórdenes de alimentación tienen diferentes características, y a pesar de que tienen muchas cosas en común, como los desbalances en cuanto a peso, se diferencian en aspectos como el aumento o la ausencia de la ingesta de comida. Por ejemplo, la anorexia nerviosa consiste en el miedo intenso a subir de peso y por ende las personas que la padecen evitan comer y/o hacen dietas estrictas. Mientras que, la bulimia nerviosa, consiste más bien en tener episodios en los que el individuo come en exceso y luego se autoprovoca el vómito, lo que se acompaña posteriormente con una sensación de culpa.

Prevención, detección y tratamiento

El estudio destacó además lo importante que es el trabajo preventivo, centrado en hábitos cotidianos, acciones conjuntas entre las familias y las políticas de salud, y las relaciones interpersonales, lo que podría ser significativo al momento de identificar la posible existencia de una alteración alimenticia en algún integrante de nuestro círculo cercano.

Otro punto relevante es masificar el conocimiento sobre cómo son, en qué consisten y las consecuencias de estos problemas, sobre todo si no se tratan a tiempo, lo que puede terminar incluso en la muerte. En cuanto al tratamiento de estas alteraciones, la investigación destacó lo necesario que es una mayor preparación de los centros de salud al momento de tratar casos como estos y el rol que también tienen los centros educativos en cuanto a las consecuencias psicológicas.

 

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