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Canyoning en Tipaume: una de las apuestas extremas para reactivar el turismo en O’Higgins

Con la consigna “Lo natural es venir”, un emprendimiento impulsa un recorrido que sorprende con este deporte aventura, como una forma de revitalizar el sector, golpeado por la pandemia del covid-19.

Con información de Viviana Liberona
Martes 19 de Oct, 2021 - 21:41
Actualizada el Jueves 21 de Oct, 2021 - 09:57
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Hasta el sector de Rosario, en Rengo, llegamos sin tener claro a lo que nos enfrentábamos cuando ingresamos a la Reserva Natural Tipaume. El mismo lugar que encierra una trágica historia por la herencia familiar, y hoy es una parada imperdible para los deportistas extremos que quieren algo de adrenalina, en una aventura en el campo que comienza y termina entre añosos olivos.

Se trata del canyoning, una disciplina imperdible, y para practicarla no hay que ir tan lejos, ya que a pocos kilómetros de Santiago y Rancagua, un par de emprendedores convergen en On Tour Adventure, microempresa que ofrece una aventura inolvidable.

Una interesante ruta de trekking, saltos al agua, deslizamientos por rocas, descensos con cuerda, nado y un grato ambiente que nace en el compañerismo de los grupos que llegan agendando su visita, a través de su página en Instagram o al WhatsApp, y pagando los $45 mil que cuesta la experiencia por persona.

Canyoning en Tipaume: el momento previo a la aventura

David Miranda y Pablo Silva, los emprendedores detrás de On Tour Adventure, que cuentan con el apoyo de Sernatur O’Higgins, realizan el trazado que comienza contando la historia del lugar, para luego dar a conocer la indumentaria que los acompañará en la aventura. Casco, traje de neopreno, chalecos salvavidas, arnés, mosquetones, sistemas de descenso y finalmente bolsas secas, todo certificado.

Junto a ello, la charla de seguridad que siempre va en positivo, invitando al cliente a no abandonar por miedo y dejarse llevar por la naturaleza, las cuerdas y la alegría de vivir una nueva experiencia.

“Canyoning es bajar cañones, como lo que tenemos atrás, en los Tres Chorrillos”, señala Miranda, uno de los guías y emprendedores del negocio que “funciona por nuestro gusto a las actividades al aire libre”.

“Yo soy escalador y mi socio también. Somos andinistas hace bastante tiempo, con experiencia en distintas actividades, y nos pareció pertinente armar este emprendimiento acá, en este cajón. Somos los únicos que estamos realizando esta actividad en estas condiciones climáticas, lo que nos permite usar trajes de neopreno, el chaleco salvavidas. Por tanto, es un deporte para todo tipo de personas”, manifestó.

Asimismo, Miranda aseguró que “los clientes quedan maravillados con la fuerza de la naturaleza, del agua, la roca, la unión entre la naturaleza y la vegetación, donde hay un vínculo muy fuerte, el que se vive plenamente. Las pozas son profundas así que nos permite hacer grandes saltos al agua y disfrutar nadando”.

El “salto de confianza”

Nos dejamos llevar por la emoción de ni siquiera saber a qué íbamos, pero felices de enfrentar una nueva aventura. Subimos un cerro de unos mil metros de altura, con una pendiente bastante empinada, donde se aconseja llevar un calzado liviano, que permita moverse con facilidad y caminar por el cerro.

Casi todos fuimos de zapatillas, unas más útiles que otras (donde todo lo que sobra, inclusive la tecnología, baja resguardado en mochilas resistentes al agua). En el acto, ajustamos el chaleco, casco y calzado.

Llega el momento del canyoning. Es hora de descender con ayuda de los guías, que poseen certificación de la Escuela Nacional de Montaña y de la Federación de Andinismo de Chile. El primer desafío consiste en el llamado “Salto de Confianza”, un brinco a un pozón de agua, donde hay que caer unos 5 metros de altura, todo un desafío para quienes poseen vértigo, o quienes simplemente no saben nadar.

Pero una vez superado, con el apoyo del equipo, se camina hasta llegar hasta un segundo pozo, donde el lanzarse es más simple, desde aproximadamente dos metros de altura. Además, devolverse es impensado.

En el lugar se camina, se nada, se baja y se sube por rocas. Pero ya pasando la primera etapa, lo demás es puro placer y adrenalina. Siguiendo las instrucciones de los guías se logra descender, utilizando la técnica del rapel.

Hay tres cascadas, siendo la primera la más alta, la segunda la más compleja, la del diamante, donde la estructura del lugar invita a la calma, aunque los nervios pueden jugarte una mala pasada. La tercera es de unos 20 metros, e invita a decir “desafío superado”.

¿Quiénes pueden hacer canyoning en Tipaume?

El canyoning es un deporte de alta exigencia, pero en Rengo está catalogado como tipo 2 en su especie, pudiendo ser practicado por adolescentes desde los 15 años hasta adultos mayores de 65 años, todos con buena condición física.

Sin embargo, David Miranda precisa que pueden aventurarse personas con discapacidades motoras. Dudo, tras la experiencia que viví, por la estructura del lugar, pero hay que abrir el espectro para los valientes que no ven límites en sus sueños.

La Reserva Natural Tipaume hoy está administrada por privados, quienes mantienen el lugar, principalmente lejos del daño humano y conservan la estructura principal del lugar, una antigua fábrica de aceite de oliva de inicios del siglo XX. En ella hay un museo y forma parte del tour.

Para hacer reservas debes escribir al WhatsApp +56989563999 o visitar el sitio web de On Tour Adventure.

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