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Alcaldesa de San Miguel declaró por eventual malversación de fondos de administración anterior: estiman $7 mil millones perdidos

Érika Martínez llegó hasta la Fiscalía de Alta Complejidad para dar cuenta de la pérdida de los montos.

Érika Martínez

Fue hasta la fiscalía sur que llegó la alcaldesa de San Miguel, Érika Martínez, para declarar por la eventual malversación de fondos públicos de la gestión de su predecesor, Luis Sanhueza. El monto estimado por la actual autoridad comunal es de $7.000 millones.

La denuncia ocurrió en 3 de noviembre pasado, luego que, tras el cambio de mando y las cuadraturas de documentos entre las autoridades salientes y entrantes, «descubrimos el traslado y retiro de información de un lugar utilizado como bodega sin autorización de la secretaría general de la Corporación», señaló la alcaldesa Martínez. Y agregó: «en este lugar se encontraban decretos de pago y otros documentos que hoy no figuran en el portal de Transparencia».

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Esos documentos dieron pie, primero, a sumarios administrativos y destituciones de la municipalidad, y luego, a una denuncia de mano al fiscal Héctor Barros, de la Fiscalía de Alta Complejidad: los mismos papeles acreditaban $1.776 millones que podrían corresponder a malversaciones de recursos públicos.

Para dimensionar las proporciones del presunto desfalco, el dinero (al menos el encontrado y que correspondía al área de salud y educación de la municipalidad) equivale a 60 cámaras de seguridad, 16 vehículos de seguridad con personal, 150 viviendas sociales e incluso 10 mil Ingresos Familiares de Emergencia (IFE) básicos.

«Hoy nos encontramos en una situación económica compleja como municipio, lo cual nos ha llevado a reducir drásticamente el presupuesto y tomar otras decisiones difíciles, las cuales lamentablemente deberemos seguir tomando para poder mantener un buen funcionamiento de los servicios que prestamos a las vecinas y vecinos en la comuna», dijo la alcaldesa Martínez. Y añadió: «No voy a permitir que los dineros que van en beneficio de vecinas y vecinos de San Miguel sean ocupados en banquetes o jornadas de spa. La probidad es y será central en nuestra gestión».