Analistas políticos coinciden en que voto voluntario e inscripción automática puede producir cambios
Si se aprueba la iniciativa legal, se sumarán 3,5 millones de electores, que son "menos ideologizados, abiertos a nuevas ideas y no se casan con una postura de manera indefinida", dijo Carolina Infante de la Fundación Jaime Guzmán, a ADN Radio Chile .
De cada a las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias en diciembre próximo, el debate del voto voluntario e inscripción automática está tomando vuelo, pues se suponía que el tema era una de las banderas de lucha de la Concertación, no obstante, ante la incertidumbre que puede generar un volumen de 3,5 millones de nuevos votantes, la iniciativa ha encontrado barreras en algunos sectores del oficialismo, al extremo de que la propia Presidente Michelle Bachelet ha debido salir al paso asegurando que la intención del Gobierno en contar "lo antes posible" con el voto voluntario y la inscripción automática.
"Con el voto voluntario nos enfrentaríamos a tasas de abstención superiores a la actualmente conocida. Actualmente hay tres y medio millones fuera del sistema, a lo cual hay que sumar el voto nulo, blanco o la abstención, por lo cual estamos hablando de 5,5 millones de personas que no están participando para nada en las elecciones, en circunstancias que la población en edad de votar casi llega a los 12 millones", señaló el sociólogo de Expansiva, Alfredo Joignant, en ADN Radio Chile.
Manifestó que sí está operando en cierta medida el voto obligatorio, "porque hay gente que se está excusando, es decir, hay un trámite", a pesar de que en la práctica esta obligatoriedad ha quedado sin sanción.
Por su parte, la cientista política de la Fundación Jaime Guzmán, Carlina Infante, dijo que uno de los grandes problemas del sistema electoral es que "el mundo político no está estimulando a las personas a votar y que con su participación electoral pueden hacer algo y la manifestación que consideran más adecuada es no hacerse parte".
Una opinión distinta tiene Joignant dado que a partir de agosto o septiembre la elección presidencial va a acaparar el interés de la ciudadanía producto de la estrechez que muestran las encuestas.
"Las elecciones presidenciales se han vuelto muy estrechas y adquieren en el marco de las campañas un alto grado de dramatismo y eso produce interés y atención", puntualizó.
Carolina Infante, en tanto, asegura que si llegara a concretarse el voto voluntario y la inscripción automática "no hay nada que diga que el naipe se va a desordenar tanto como se podría suponer. Quizá va a haber una tendencia más inclinada hacia un lado o hacia otro, pero va a ser tan significativa ni tan perdurable".
Sin embargo, la cientista política dijo que el nuevo volumen del electorado "sí tiene más predisposición al cambio y a no casarse con una postura de manera indefinida por lo que va a estar más abierto a nuevas ideas".
Producto de lo anterior, el analista de Expansiva sostuvo que los políticos tradicionales que ya conocen muy bien a su electorado y saben el terreno que pisan, pueden tener ciertas aprensiones a aceptar a este nuevo electorado, del cual hay coincidencias en que la incertidumbre puede inclinar la balanza y generar cambios.
"Cuando se incorpora al electorado más de tres millones de personas, sicológicamente para el mundo parlamentario, se le desordena un terreno que es muy conocido y eso explica que empiecen a aparecer los ‘peros’ en este historia. Son muchos los ‘peros’, sin embargo son más bien de implementación, y me temo que hay mucha gente que tiene un discurso políticamente correcto pero a la hora de los ‘quiubos’ preferiría que esta historia no se moviera", sentenció Joignant




