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Ciencia Abierta – capítulo 3: Vacunas moleculares contra el Covid-19 ¿Cómo funcionan?

Entregando detalles sobre la acción de la vacuna de Pfizer y de esta nueva forma de inoculación molecular, la bioquímica Valentina Parra estuvo resolviendo dudas en este episodio.

Por Natalia Cáceres
Jueves 07 de Ene, 2021 - 20:58
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Disfrutamos de una nueva entrega del podcast Ciencia Abierta, conducido por la periodista Andrea Obaid, una iniciativa del Proyecto Asociativo Explora O’Higgins y de la Universidad de O’Higgins en asociación con ACCDIS, PAR Explora RM Norte y el Instituto de Ciencias de la Salud de la casa de estudios.

Durante este episodio, conversamos sobre las nuevas vacunas para combatir el Covid-19 del laboratorio Pfizer-BioNtech, el impacto que la inoculación tendrá en la población y cómo funcionan ahora que son moleculares, con Valentina Parra, bioquímica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile y actual investigadora de la Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular.

La investigadora explicó que esta nueva vacuna está hecha con biología molecular.Las otras vacunas más clásicas son el virus mismo pero atenuado, lo cual aumenta grandemente los costos de producción de la vacuna. Estas vacunas son más baratas, pero son las primeras que vamos a tener, así como humanidad, la factibilidad de utilizar”, explicó.

Respecto a cómo funcionan, la profesional señaló que “básicamente nos tenemos que imaginar que dentro de una gotita de aceite muy pequeñita se pone parte del código genético del virus, el ARN, y esto al ser liposoluble permite que pase las membranas de las células de nuestro cuerpo. Entonces este preparado del ARN del virus adentro de este lípido, de esta gotita de aceite, se inyecta en el paciente. Una vez que esta vacuna ingresa, la célula le va a decir a las células de nuestro organismo que produzcan la proteína de la espícula, la proteína F del coronavirus, que es la proteína que el virus utiliza para entrar a la célula, entonces esto va a llevar a que nuestro sistema inmunológico produzca anticuerpos y active a las células T de nuestro sistema inmune para destruir las células infectadas. Entonces si el paciente después se infecta con el coronavirus los anticuerpos y las células T se van activar para combatir a este virus que ya van a saber y ya van a reconocerlo como extraño gracias a que nosotros tuvimos la inmunización con la vacuna”, detalló.

Uno de los descubrimientos interesantes sobre la vacuna de Pfizer, señaló, es la alta efectividad que tiene en personas mayores. “Sobre los 65 años se alcanzó un 95%, pero sobre los 75 años la inmunidad que alcanzó esta vacuna es casi del 100%, lo que hace que incluso sea más interesante dado que los pacientes de la tercera edad son los más afectados por esta enfermedad”.

Si bien algunas personas tenían dudas sobre si estas vacunas interferían de alguna forma con nuestra información genética, Valentina llamó a la calma, ya que no tiene nada que ver, porque la nuestra“está contenida en el ADN que es una molécula de doble hebra. El ARN es una molécula simple. Y nosotros la ingresamos en estos liposomas o lípidos, la gotita de aceite que yo te explicaba, y eso no se mezcla o no se inserta en nuestro ADN propio, se queda afuera del núcleo celular”. 

Sobre las mutaciones genéticas que ha sufrido el virus en sitios como Reino Unido, la investigadora señaló que las vacunas son capaces de combatirlas sin ningún problema.

“Cuando las células del sistema inmune generan los anticuerpos y se genera la memoria, no se genera contra una sola zona de la proteína sino contra varias, entonces los anticuerpos que nosotros generamos, que quedan ahí como en nuestra memoria inmunológica, son contra varios antígenos. Eso permite que, aunque las cepas cambien, aunque el virus sufra algunas mutaciones, nosotros igual continuamos protegidos .Y lo otro es que al ser vacunas de tan fácil producción se pueden cambiar también las zonas de lectura para evitar esas pequeñas mutaciones“, añadió, comparando la vacuna contra el coronavirus con las de la influenza “que año a año van cambiando justamente porque el virus de la influenza también va cambiando“.

La científica cerró la conversación haciendo un llamando a la población para que concurran a vacunarse para colaborar en detener la crisis sanitaria.

“Hay que recordar que la inmunidad de rebaño solamente se alcanza cuando tenemos aproximadamente a un 70% de la población inmunizada. Entonces la vacunación no es solo un acto que me permita beneficiarme a mi como individuo, sino que también es un acto social que permite beneficiar y cuidar a los individuos que no se pueden vacunar o que se vacunen y que la vacuna no va a ser tan efectiva en ellos”, finalizó.

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