Escucha ahora

ADN Hoy 1ª edición


Hernán Rivera Letelier lanza nuevo libro y lucha contra el Parkinson: "Si paro de escribir, muero"

El escritor revisó su carrera en Ciudadano ADN a propósito del lanzamiento de su novela, una de las más autobiográficas de su carrera.

Hernán Rivera Letelier lanza nuevo libro y lucha contra el Parkinson: 'Si paro de escribir, muero'

Hernán Rivera Letelier. Foto:

En su nueva novela, "El autodidacta", Hernán Rivera Letelier hace quizás el recorrido más autobiográfico de su carrera ("pero hay competencia con Himno del ángel parado en una pata", dice), contando cómo decidió ser parte de la Pampa aunque nació en Talca, y finalmente cómo se le dio el camino de la escritura, desafiando todas las costumbres y posibilidades que tuvo siendo trabajador de una oficina salitrera. De esto y de mucho más conversó con Ciudadano ADN.

"Yo aprendí a leer a los siete años y no dejé de leer nunca más", recordó el escritor, que creció en una casa donde "no había libros ni revistas porque mis papás eran evangélicos. Entonces, encontraba un papel con letras y me sentaba a leer". La Biblia fue una de sus primeras lecturas fundamentales, dijo. "La leí como cuento, fábula, poema".

El descubrimiento que lo hizo darse cuenta de que tenía una conexión especial con la literatura fue "cuando en el silabario Lea descubrí dos páginas que me fascinaron. Sentí un placer especial. Ahí me di cuenta que iba a hacer algo con la palabra", rememoró.

Sin embargo, fue en torno a los 18 años cuando empezó a escribir poemas, en medio de un viaje iniciativo que hizo a dedo. "Escribí mi primer poema por hambre, botado en una playa en Arica, después de una semana sin comer nada contundente, puro pan con chancho. Escuchando radio, empieza un programa romántico donde los auditores mandaban poemas. Entonces escribí un kilométrico poema de amor inspirado en una morena que había dejado en la pampa. Y me gané la cena", relató.

"Un montón de gente cree que un autodidacta escribe o pinta por causa divina, pero no. Tiene que sacarse la cresta más que alguien que va a la universidad. Yo leí, investigué, y trabajé mucho", señaló sobre sus inicios en las letras, al tiempo que se definió como "lector omnívoro". "Leo de todo, desde Condorito hasta la Biblia".

Aunque su preferencia clara está hacia la poesía. "Yo soy un poeta que escribe novelas", declaró. "De pronto me preguntan los poetas 'oye, qué pasó con los poemas', y les respondo 'estoy haciendo, pero en prosa'".

El propósito de Rivera Letelier, contó, es "traspasar el fuego de la poesía a la prosa". Un buen poema, para él, es uno que "puedes leer una, dos, tres, quince veces y siempre hay una cosa distinta. En una novela leída ya conoces lo que le pasa a los personajes, entonces si la relees es porque hay un placer estético. Cuando la gente me para en la calle para decirme 'su novela la he leído tres veces', siento que traspasé algo del espíritu de la poesía a la prosa", declaró.

Hace siete años que a Rivera Letelier le diagnosticaron Parkinson, un mal que "ya me está afectando el hablamiento. Aunque siempre he dicho que el escritor ideal tiene que ser mudo", según comentó. Confesó que se trata de "una enfermedad de mierda, que es indolora, pero te va carcomiendo de a poco", donde su mente se mantiene intacta, pero "me cuesta un poco hablar y un poco andar, los huesos se vuelven de plomo".

Cuando estuvo recién diagnosticado, recordó que "anduve mal, me preguntaba por qué a mí. Pero cambié el chip y dije 'por qué no a mí'. Me conformé". Parte clave de ese proceso fue el hecho de seguir en actividad. "Estoy escribiendo full time, aparte de este libro ya tengo uno listo para el próximo año y otro para el 2021, y estoy escribiendo otro. Si yo paro de escribir, muero, caigo en depresión y me voy a la cresta".

Ese próximo libro, adelantó, es una crónica donde cuenta "los avatares que viví mientras escribía 'La reina Isabel cantaba rancheras', que fue el libro que me cambió la vida, pasé de proletario a propietario". Y consciente de que "en todas mis novelas hay mucho de autorreferencia", no le entusiasma la posibilidad de una autobiografía. "Ya lo he contado casi todo", señaló.

También expresó su decepción por el abandono que viven las salitreras en el norte de nuestro país. "Es una vergüenza que vengan de Alemania o de Francia a hacer algo. Es como si los chinos desarmaran la Muralla China o los egipcios desarmaran las pirámides porque ya no sirven", reclamó, imaginando un futuro en que "cuando se hable de la historia de la pampa no va a haber ningún testimonio, excepto por mis libros que aún van a estar vivos". En contraste, demostró su satisfacción por la llegada de inmigrantes a su zona. "Las calles de Antofagasta eran lo más aburrido, ahora están llenas de cinturas de avispa y nalgas bamboleantes".

Hoy goza de las ventas de derechos cinematográficos de varias de sus novelas. "Soy el escritor que más plata ha ganado por películas que no se han hecho", comentó con humor, aunque adelantando que en Brasil se acaba de filmar una versión de "El Fantasista", titulada "El último partido", y que en México acaban de comprarle "El arte de la resurrección", novela que lo hizo merecedor del Premio Alfaguara de Novela 2010, reconocimiento con el que "recorrí toda América del Sur y del Norte”"

Y, premiado en múltiples ocasiones, señala que no está interesado en recibir más reconocimientos. "No te hacen ni mejor ni peor escritor. El Premio Nacional te da una jubilación, por eso todos lo quieren, pero yo mi jubilación la tengo asegurada, me van a dar 220.000 pesos que me alcanzan para los condones y el Viagra".

X