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Escultor del Museo de Cera de Las Condes se defiende: "Aquí no tienen idea de arte, falta cultura"

En conversación con Ciudadano ADN, Rómulo Aramburú dio su versión sobre las polémicas esculturas de cera de personajes nacionales que creó.

Escultor del Museo de Cera de Las Condes se defiende: 'Aquí no tienen idea de arte, falta cultura'

Rómulo Aramburú, escultor del Museo de Cera de Las Condes. Foto: ADN.cl

Rómulo Aramburú es el nombre del autor de las comentadas versiones de cera de diversas personalidades chilenas que se instalaron en el Museo de Cera de Las Condes. Ante las críticas a su trabajo, el escultor tomó la oportunidad de defenderse en ccnversación con Ciudadano ADN.

Tras su polémica desvinculación del museo, el artista -que asegura que se dedica al arte desde los 6 años, y hace quince que trabaja con cera- aclaró que tuvo reuniones con la Corporación Cultural de la comuna. "Estoy exigiendo ciertas cosas. Vamos a ver si lo van a cumplir. Yo quiero tener una compensación para no perder mi honor", sostuvo.

Tras la confirmación de que otros escultores trabajaron en retocar las figuras, Aramburú dijo que "de eso nunca se habló, pero yo estoy de acuerdo con que la gente tenga trabajo". Simplemente, dijo, el municipio prescindió de los servicios de Aramburú. "Nunca me dieron una carta de despido, me sentí muy mal". Pero su queja va dirigida principalmente a que "yo noté que mi trabajo lo intervinieron, pero no para bien, para mal".

"No tengo idea por qué pasó. Tal vez puede ser un cierto interés económico ahí, no sé, no me lo puedo imaginar. Quiero que aclaren todo esto, a mí me cerraron las puertas del museo cinco meses. Me cambiaron personajes de lugar y yo trabajaba con la luz, si al presidente Frei le pongo una luz al lado derecho no le puede llegar una luz al lado izquierdo", reclamó.

"Esto fue una sociedad que yo hice, a la Andrea (Said, gestora del Museo de Cera) la conozco hace tres o cuatro años, comencé a trabajar y terminé en dos años y medio. Tenía una cantidad de figuras, se hizo una selección e hice un resto más, como Kramer, Delfina Guzmán, Héctor Noguera, Erika Olivera o Tomás González", relató. También alcanzó a dejar semiesculpidos a Augusto Pinochet y Salvador Allende, adelantó, y "ahora, si lo toma otro escultor, voy a identificar que es mi trabajo y ellos sólo lo terminaron".

Las esculturas que ya tenía hechas, entre las que estaban Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Felipe Camiroaga y "casi todos los presidentes", nunca las mostró, según explicó, porque "era la novedad, cómo las iba a andar mostrando".

El escultor denunció que se encontró con muchos personajes cambiados. "A Camiroaga con el corte de pelo me lo mataron, él era más juvenil y se le apretó la cabeza", sosteniendo que a su trabajo no se le puede hacer cambios, ya que "si le echas material encima, como gel, el mismo peso tiende a deformar la cara un poco. Por eso no saco copias", explicando que sólo trabaja a partir de imágenes y fotos de sus retratados. "Me tuve que arriesgar mucho, si me tocara volver a esto exigiría estar con la persona para que quede idéntico".

Y ante las críticas que la propia Sociedad Chilena de Escultores ha hecho de su trabajo, al que definió de "vulgaridad en su expresión más bizarra", Aramburú dijo que "con ellos yo no tengo mucha vinculación" y que de uno de sus representantes ha "visto sus trabajos, y no encuentro que sea una persona idónea para criticar".

En la entrevista, Aramburú relató que comenzó a trabajar con cera "a causa de la desesperación, estaba en un periodo muy malo en el tema económico, y me quise tirar con algo muy complicado, donde no exista competencia. La televisión me dio la clave cuando vi a Ronaldinho hecho de cera", contó. "Empecé a mirar a Alexis Sánchez, a Vidal, dije 'yo sé que esto es complicado pero también sé que soy capaz'", agregó.

Aramburú dijo que, tras el conflicto, lo acusaron de haber amenazado con quemar el museo. "Eso fue para perjudicar mi imagen", se defendió. "También dijeron que me robé las matrices". Tras la demanda que interpuso contra Andrea Said "por un cheque que no me quería pagar, unos 15 millones, al final yo le tuve que pagar al abogado y recibí menos".

Por eso, sigue en conversaciones con la Corporación ("no quiero ir a un juez, eso va a empañar más el asunto"), y exigiendo "mínimo un reconocimiento al artista, que le coloquen mi nombre a las esculturas, y las que retocaron poder hacerlas yo de nuevo porque ya no tienen arreglo", dijo, refiriéndose en específico a la escultura de Marcelo "Chino" Ríos. "Lo veo y no quiero mirar", expresó.

Una polémica que, insiste, le ha cambiado la vida. "Ahora estoy feliz porque al museo le está yendo bien, hay una cantidad de gente que me ataca, con garabatos, pero los que me siguen en Instagram me alientan. Gente que conoce museos del mundo, como el Madame Tussauds, dice que Tom Cruise no se parece. Aquí no tienen idea de arte, falta cultura", insistió quien ahora se apronta a un nuevo desafío profesional: construir animatronics de personajes mitológicos.

Y consultado respecto al costo de sus trabajos, dijo que se trata de algo "muy relativo", pero como referencia explicó que "por el Papa que trajeron de Argentina pagaron 15 millones, yo estoy cobrando mucho menos".

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