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Daniel Alcaíno: "Mis colegas aparecen en Instagram promocionando vino o ropa más que sus obras"

Alejado de las pantallas de Canal 13, el intérprete de Yerko Puchento revive a su personaje en formato teatral, con el espectáculo "Yerko Clandestino: duro de matar".

Daniel Alcaíno: 'Mis colegas aparecen en Instagram promocionando vino o ropa más que sus obras'

Daniel Alcaíno. Foto: ADN.cl

"Yerko Clandestino: duro de matar" es el nombre del show que trae de vuelta al polémico personaje interpretado por Daniel Alcaíno, y que se estrena en el Teatro Chicureo.

El actor conversó de este retorno -y de los coletazos políticos que su alter ego llegó a producir- con Ciudadano ADN.

Además, adelantó que el título del espectáculo es porque "ya no tengo los abogados que me prestaba Andrónico, ahora sí que arriesgamos demanda real".

Fuera de las pantallas de Canal 13, con un contrato que vence en enero de 2020 y que la estación ya anunció que no renovará, Alcaíno recordó cuando se vio enfrentado a disputar legalmente la propiedad de su personaje con su excasa televisiva. "Fue muy divertido, yo dije 'es como en la población cuando te robaban la bicicleta y tenís que ir a comprarla adentro de nuevo'", señaló, graficando el conflicto.

"Ellos querían hacer merchandising, muñequitos, a mí no me gustan esas cosas. Le dije al abogado '¿sabes por qué Yerko usa lentes amarillos, por qué dice apolíneo y dice hermenéutico? ¿Sabes por qué no sabes? Porque yo lo inventé. Lo que tú estás haciendo puede ser legal pero es injusto y vergonzoso'. Les dije que lo que estaban haciendo era un robo, y después en una ceremonia me cedieron los derechos a mí y me invitaron a comer para celebrar, era para la risa", recordó.

Se trata de un personaje emblemático de la televisión chilena reciente, que obtuvo su peak mediático cuando se enfrentó a Sebastián Dávalos tras su batería de chistes que apuntaban al Caso Caval, lo que llevó al hijo de la ex presidenta Michelle Bachelet a entablar acciones legales contra Canal 13. "Un tema contingente" que, asegura, también está en el nuevo espectáculo. "Pide 3.500 millones por lucro cesante. Al mismo que le pidió 6.500, pedirle 3.500. Es patudo".

De ese episodio, Alcaíno recordó que "fue el fin de la Concertación". "Un gobierno que había empezado prístino, transparente, con una mujer (Bachelet) que podíamos acusarla de cualquier cosa pero no de chanchullos", señaló. 

El actor, sin embargo, afirmó no arrepentirse de nada porque "manifesté algo que era un sentir ciudadano. El personaje tiene eso, dice las cosas que la gente siente, que yo escucho en la calle. El personaje no es monedita de oro, es 50/50, me veían para odiarme y para amarme, para ver qué iba a decir este tarado y cómo le permiten decir lo que dice".

El personaje, dice, "se fue transformando en una piedra en el zapato, era como el bufón del rey, el único que le podía decir que estaba desnudo", recordando hitos como "cuando Luksic dijo que era un hombre 'común y corriente', había que reaccionar, cómo él iba a decir eso, entonces nos disfrazamos de Luksic y salimos de Luksic".

Hoy, Alcaíno ve difícil una nueva oportunidad para Yerko en otro canal. "No sé si alguno es tan valiente como para hacerse cargo de la línea editorial de alguien tan descriteriado", reflexionó.

Respecto a "Yerko Clandestino", comentó que "ojalá vayan los ministros, ojalá vaya la ministra Cubillos", ya que el guión prepara, como es costumbre, una ácida mirada a la contingencia. "Lo del agua en Osorno, el eclipse. Y la visión de Chile, cómo miramos a la gente que viene llegando a nuestro país, cómo no somos nada sin aplicaciones. Cómo cambiamos el lenguaje, inventamos el todos todas y todes, pero eso es público, tenemos una cosa pública y una cosa privada, por eso Yerko es clandestino".

Y con esa radiografía de la idiosincracia nacional, Alcaíno aplaudió la presentación de Jorge Alís en el pasado Festival de Viña ("un espectáculo redondo" con el mérito de "imitar a un chileno acomodaticio, el chileno es así, cuando está bien canta la canción nacional, cuando cacha que no hay vuelta se empieza a ir del estadio"), y afirmó que faltan líderes que motiven a las nuevas generaciones. "Hoy día todos quieren ser youtubers, influencers, mis colegas aparecen más en Instagram promocionando el vino que se toman o la ropa que se ponen, que sus obras de teatro", cuestionó.

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