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Ciudadano a pata: el deterioro del patrimonio en Valparaíso y la desaparición del calugón Pelayo

Mario Cavalla revisó en Ciudadano ADN estas dos pérdidas patrimoniales, una arquitectónica y una de la cultura popular.

Ciudadano a pata: el deterioro del patrimonio en Valparaíso y la desaparición del calugón Pelayo

Destrucción en Valparaíso y desaparición del calugón Pelayo. Foto:

"Cada desgracia que le toca la va deteriorando cada vez más" dijo sobre Valparaíso Mario Cavalla en Ciudadano a Pata, la columna de patrimonio urbano de Ciudadano ADN.

Porque se trata de una de las ciudades que más ha padecido las consecuencias negativas del estallido social, con destrozos en zonas patrimoniales como calle Condell, donde hoy hay alrededor de 140 locales saqueados. "Es comparable a pasar por Afganistán", señaló el columnista.

Como es sabido, el puerto es Patrimonio de la Humanidad, categoría que entrega UNESCO y que también le cumplir protocolos de mantención y mejora cada año. Sin embargo, la realidad es que no hay "ni siquiera mantención, menos mejora". Cada año, el municipio debe entregar un informe al respecto, cuya evaluación por parte de UNESCO puede llevarla a ser "zona de alto peligro". "Hasta puede dejar de ser patrimonio", advirtió Cavalla. "Estamos observando de reojo lo que ocurre con esta maravillosa ciudad".

Mientras, en Santiago zonas patrimoniales como Dieciocho o República se mantienen gracias a que universidades compraron sus principales inmuebles, "si no, iban a seguir ahí". Por eso, el columnista cree que una solución posible es generar convenios donde los propietarios puedan adquirir elementos como pinturas a bajo costo para su mantención. Por mientras, sólo existen restauraciones comerciales, las que se han dado "muy a cuenta gotas", como con el mall de Independencia. 

Otra pérdida patrimonial, aunque no arquitectónica, es el cierre de la fábrica de los míticos calugones Pelayo, que como los recordó Cavalla "era un elemento que me permitía saciar la fatiga". Ese recuerdo lo llevó, junto con los conductores de Ciudadano ADN, a una intensa sesión de memorabilia de desaparecidos confites: banderitas de chocolate, chicles Adams, Freshen Up ("el más taquilla"), calugas Pololeo ("eran desabridas"), chicles Bazooka ("lo abrías y se desplegaba una historieta"), las sustancias o los aún existentes 1/2 Hora, por muchos conocidos como los "dulces coca cola".

Mario Cavalla cerró su columna contando su regreso al barrio Franklin, que según reportó se mantiene "bastante bien en términos de salud, con todo funcionando habitualmente". En el Galpón Santa Rosa, ubicado en Víctor Manuel esquina Placer, recomendó La gira, emprendimiento de comida italiana explotada en el concepto del street food. Gnocchi, fettuccini, ravioli y spaghetti en una caja térmica, que conserva el calor y se puede comer caminando. "Y es el doble de lo que te comerías en cualquier parte. Están innovando. Es un verdadero descubrir".

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