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Científicos identifican genes relacionados con la tendencia a la monogamia

Los resultados parecen indicar que ha surgido de manera independiente muchas veces a lo largo de la historia.

Científicos identifican genes relacionados con la tendencia a la monogamia

Charlie Sheen. Foto: Getty Images

Se trata de una rareza entre los animales, pero la monogamia existe en la naturaleza y ahora un estudio científico identificó los genes relacionados con esta tendencia. Los investigadores liderados por Rebecca Young (Universidad de Texas) analizaron cinco pares de especies parecidas, en las que una era monógama y la otra no.

En los monógamos escogieron ratones californianos, roedores topillos de la pradera, el ave bisbita alpino, la rana Ranitomeya imitator y el pez Xenotilapia que vive en África Central. En los polígamos quedaron ratones ciervo, roedores Microtus pennsylvanicus, el ave acentor común, la rana Oophaga pumilio y un pez cíclido africano.

El estudio publicado en la Revista PNAS explica que hubo machos y hembras que se emparejaron al menos durante la temporada de apareamiento y compartían las tareas de alimentar a las crías y defenderlas, y se siguieron considerando monógamos aunque tuviesen algún escarceo ocasional. Entre los polígamos, los machos trataban de difundir su esperma tanto como fuese posible, pero no se preocupaban de sus vástagos.

Pese a tratarse de animales tan distintos, el análisis del cerebro de los machos reveló que la distinta expresión de una misma serie de genes se asociaba a un individuo polígamo o a uno monógamo. Los resultados parecen indicar que la monogamia surgió de manera independiente muchas veces a lo largo de la historia debido al cambio de expresión de genes que están presentes tanto en monógamos como en promiscuos.

Los autores encontraron 24 genes cuya actividad en el cerebro tiene una relación más intensa con el comportamiento monógamo. Rebecca Young explica que "sabemos que algunos de estos 24 genes están relacionados con el aprendizaje o la memoria, y es posible que formar un vínculo de pareja o cuidar de las crías requiera un cambio en los procesos cognitivos que están detrás del comportamiento social".

La científica agrega que "un individuo tiene que ser capaz de reconocer a su pareja y encontrar gratificante estar con ella para crear un vínculo". El topillo de la pradera es una de las especies favoritas para tratar de entender a los mamíferos que son monógamos. Al contrario de otros animales, que rehúyen a la hembra después de culminar su deseo, algo sucede en sus cerebro que genera un vínculo que durará para siempre.

El investigador Larry Young (Universidad Emory) descubrió que el secreto de esta forma de vida se encontraba en los receptores de la vasopresina y la oxitocina que tienen los topillos en las regiones del cerebro que regulan la recompensa. Debido a mecanismos parecidos a los que provocan las adicciones, el cerebro de estos animales asocia una sensación placentera a la presencia de una pareja en particular.

"Es la primera vez que veo algo así en lo que se refiere a comportamiento social", precisa Young. El científico observó que entre los topillos, como entre los humanos, hay individuos que jamás se emparejan y otros que no pueden estar solos. El investigador creó un sistema para diferenciar: los solteros tenían una versión más larga del gen que produce el receptor de la vasopresina que los monógamos.

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