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El principio del fin del Transantiago: conoce toda su historia

El icónico proyecto de transporte urbano comienza a decir adiós con la llegada de nuevos buses eléctricos.

El principio del fin del Transantiago: conoce toda su historia

Transantiago. Foto: Agencia Uno

Corría marzo de 2002, los celulares Nokia se veían con mayor frecuencia en las calles de Santiago y la música Axé sonaba fuerte en las radios. Los conductores de las micros amarillas competían entre sí para tomar pasajeros y así tener mayores ingresos y aquello no dejaba contento a los usuarios, quienes reclamaban por el boleto y el vuelto, entre otros aspectos.

A comienzos de 2002, el presidente de la época, Ricardo Lagos, anunciaba con bombos y platillos la nueva forma de organización del transporte público en el Gran Santiago. Un proyecto que prometía modernizar la ciudad  y que traería una serie de beneficios a la ciudadanía.

Dos años después, en 2004, y tras una licitación pública se conoció que las empresas chilenas Buses Gran Santiago, STP Santiago, Transaraucarias, Unitran, Redbus Urbano, Buses Metropolitana y Comercial Nuevo Milenio, junto con las colombianas Subus Chile, Inversiones Alsacia y Express de Santiago Uno serían las operadoras de los nuevos buses. Algunos harían tramos más cortos, conocidos como alimentadores, y los troncales, que recorrerían gran parte de la ciudad uniendo comunas de la perifería con el centro. 

El 22 de octubre de 2005,  las empresas tomaron el control de los recorridos de las micros amarillas, marcando el inicio del Transantiago. 

El futbolista Iván Zamorano se convirtió en el rostro del nuevo plan de sistema de transporte público invitando a las personas a informarse y a conocer los colores de las nuevas micros que, en el verano de 2007, harían su estreno y la entrada en vigencia de la Tarjeta Bip! que también podía utilizarse en el Metro de Santiago.


 

Y llegó el día. El sábado el 10 de febrero de 2007, bajo el primer gobierno de Michelle Bachelet, el Transantiago comenzó a operar, pero no fue lo que se esperaba.

La crisis del Transantiago no sólo se hizo sentir a nivel social, sino también a nivel político, deteriorando fuertemente al primer mandato de Bachelet. En aquel entonces, Sebastián Piñera pedía transparencia ante lo que denominó la incompetencia de los mandatarios de la concertación.

Tras los principales problemas del Transantiago, se realizaron cambios en los contratos de operación de las empresas, permitiendo el ingreso de una mayor flota de buses y extendiendo varios de los recorridos hacia zonas alejadas de la periferia de la ciudad se Santiago. Sin embargo, los problemas siguieron y el ministro de Transportes de la época, René Cortázar, se hacía responsable de la crisis que continuaba. 


 

En 2014 se amplió el horario de emergencia y en 2017, la flota que corresponde a buses del nuevo sistema, que no han estado exentos de críticas debido a su estado. 

A inicios de este año, el Transantiago registró un déficit de más de 280 mil millones y una evasión del 25.5% durante el primer semestre y licitación desierta. 

Y este martes, el presidente Sebastián Piñera anunció el inicio de un nuevo sistema de transportes, que promete ser el más moderno de Latinoamérica con 200 buses eléctricos de la marca BYD traídos desde China, lo que marcaría el fin del Transantiago.


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