Directora del INDH sobre la zona de sacrificio de Quintero-Puchuncaví: “Se ha avanzado de manera débil, casi nula”
Consuelo Contreras, máxima autoridad del Instituto Nacional de Derechos Humanos, planteó que aún no hay certeza de cuáles fueron los contaminantes que provocaron crisis ambiental en la zona durante 2018.
En 2019, un fallo histórico de la Corte Suprema acogió un recurso de protección del INDH a favor de las personas afectadas por la contaminación en la zona de Quintero y Puchuncaví. Desde entonces han transcurrido cuatro años y aún se desconocen cuáles fueron las sustancias que perjudicaron a más de mil habitantes del lugar.
Del 23 al 27 de enero, el Instituto de Derechos Humanos realizó una visita en la zona con el fin de poder verificar cuáles han sido los avances que han tenido de acuerdo a los informes de recomendaciones que el INDH realizó en 2018.
Tras el fallo en 2019 se determinó que las autoridades del lugar debían efectuar estudios a la brevedad para identificar cuáles eran los elementos o compuestos que estaban presentes en todas las fuentes de la bahía. Tras ello, debían instalar filtros o algunos dispositivos que ayudaran a medir las sustancias directamente en la fuente. Sin embargo, de acuerdo a lo concluido por el INDH esto no se ha cumplido.
La visita a Quintero y Puchuncaví
Consuelo Contreras, directora nacional del INDH, mencionó que «en materia de medición de niveles de contaminación se ha avanzado de manera débil. Casi nula. No existe. Si bien las empresas tienen sistemas de medición particulares, no hay un sistema de medición global, que nos permita decir cuánto es la sumatoria que está afectando a la población. Por lo tanto, ahí el avance ha sido muy débil».
De acuerdo a la visita que se realizó en la zona, aún no hay certeza de cuáles fueron los contaminantes que provocaron la crisis en 2018. Además, se determinó que las mediciones que se están realizando no abarcan todos los elementos y materiales que regula la ley.
Según el informe hay algunas mejoras en las instalaciones de los procesos de las empresas sumado al monitoreo de la Superintendencia de Medio Ambiente, pese a eso los protocolos siguen sin responder a todas las situaciones que ocurren en el lugar. De hecho, las primeras conclusiones indican que «se desconoce cuál o cuáles son los contaminantes o compuestos que desencadenaron la crisis».
Derecho a la salud y a la educación
Otro de los aspectos que midió la visita que tuvo el equipo del INDH en la zona, fue el impacto que ha tenido el desastre ocurrido en 2018 en ámbitos como la salud y educación de las personas que habitan en Quintero y Puchuncaví.
En ese sentido, el organismo detectó que en la región carecen de un estudio que acompañe a las personas que hayan sido pacientes con contaminación confirmada o de cuyas enfermedades, eventualmente, puedan relacionarse a episodios de contaminación.
Por otro lado, tras los sucesos ocurridos en 2018 se determinó que se han registrado “graves episodios” de contaminación que han afectado a niños, niñas y adolescentes. Si bien, los establecimientos educacionales de la zona han implementado reformas estructurales para brindar mayor protección a los estudiantes, estas no serían suficientes para garantizar el bienestar de los menores.
En ese sentido, la directora del INDH, Claudia Contreras, mencionó que «todavía no se puede mejorar la pérdida de clases de los niños, cuando hay episodios de contaminación, en que deben cerrar las escuelas y nosotros sabemos que esas clases que se pierden no se recuperan».