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Orrego presiona al Ejecutivo por eliminación de delegados presidenciales: “Veo que el gobierno está olvidando su promesa”

El gobernador de la región Metropolitana, Claudio Orrego, planteó que la existencia de dos máximas autoridades regionales “solo traer consigo duplicidad, descoordinación y confusión”.

Por Diego Bravo
Miércoles 26 de Oct, 2022 - 13:17
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La figura del delegado presidencial como representante del Gobierno central en las regiones del país sigue dificultando el trabajo de los gobernadores, estos últimos elegidos de forma democrática. Ante esto, el gobernador metropolitano Claudio Orrego identificó, en diálogo con País ADN, tres situaciones: “Una, legalmente los gobernadores nacimos a la vida institucional democrática chilena sin atribuciones de seguridad, que quedaron radicadas en el delegado presidencial. Ese es un hecho formal: el que convoca a las policías, que tiene responsabilidades jurídicas y políticas es él”.

“Segundo, a pesar de aquello, los gobernadores estamos haciendo bastante en seguridad. En la RM estamos invirtendo $85 mil millones apoyando a la PDI, a Carabineros, en infraestructura, en tecnología; apoyando a los municipios, desde cámaras de televigilancia, iluminación pública, alarmas comunitarias”, agregó luego.

Y desde allí se llega a la tercera situación: “Gobiernos regionales que tenemos principios democráticos, que fuimos elegidos por la ciudadanía, que tenemos recursos y que estamos invirtiendo en esta prioridad, no tengamos un rol en la mesa, ni legal, ni práctico. Eso, de alguna manera, el Gobierno debiera dar un paso: primero, en cumplir lo que dijo el Presidente de la República en su campaña, que era eliminar los delegados, no he escuchado nada al respecto en estos 7 meses; segundo, la importancia de darle un reconocimiento legal a lo que ya estamos haciendo los gobernadores, como se hizo con los municipios en 2016, en que se reconoció que ellos eran los líderes en materia de prevención del delito en las comunas. Se creó un consejo comunal de prevención del delito que podríamos perfectamente replicar a nivel comunal. Y tercero, aún mientras se tramitan estas reformas, el Gobierno nos invite a las distintas mesas que tienen que ver con temas de seguridad. Porque entre otras cosas, cuando hay que invertir dinero, las delegaciones presidenciales no tienen un peso; eso lo tenemos que hacer nosotros”.

Tras ello, fue tajante: “Veo que el gobierno está olvidando su promesa”.

No obstante lo anterior, valoró las señales de la ministra del Interior, Carolina Tohá, para enfrentar la seguridad: “El hecho que nos haya llamado es algo que celebro: da cuenta de una ministra que escucha, que convoca y lo que viene ahora es hacer: cómo traducir esta voluntad y esta organización que se ha visto en su discurso, bastante claro y nítido, con una agenda sobre todo del corto plazo, legislativa y administrativa, para hacernos cargo en materia de seguridad”.

Como ideas, repasó una nueva Ley de inteligencia, un nuevo sistema de estado de excepción constitucional, la prevención del delito por parte de los gobernadores, apuntar al crimen organizado, entregar más herramientas a fiscalías y policías.

El motivo para eliminar la figura del delegado se sostiene, señaló el ex DC, desde la descentralización (“queremos que baje el poder del nivel central, es decir, los ministerios, y se le entregue a los territorios, ya sea comunas, municipios y en el caso de las regiones“) y el principio democrático (“tener dos máximas autoridades -regionales- solo traer consigo duplicidad, descoordinación y confusión“). Así, se podría reemplazar por un representante, no una autoridad.

El gobernador, según dijo, maneja el 10% del presupuesto regional; el resto lo decide el Gobierno Central. “¿Tiene sentido que toda la urbanización, las veredas, las calles, la inversión en urbanización y obra pública la defina el gobierno nacional cuando hay un gobierno regional que tiene la cercanía con la ciudadanía? A mí no me parece (…) Pero antes que el dinero, lo que me preocupa es la falta de flexibilidad, o en términos negativos, la tutela de la dirección de presupuesto a la forma en la que administración presupuestos. Si quiero destinar mañana recursos de mi presupuesto en comprar un par de vehículos que no tenemos para fiscalizar las obras, invertir en tal o cual ítem, no puedo hacerlo sin la autorización de la dirección de presupuestos. Es extraño: fui alcalde durante 8 años y tenía mucho más autonomía y flexibilidad que la que tengo hoy en una región de 8 millones de habitantes”, cerró.

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