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Cambio climático: el 43,6% de la vegetación nativa chilena estaría bajo riesgo

El estudio realizado por el académico de la Universidad de Chile, Andrés Muñoz-Sáez, demostró habrá zonas que operarán como importantes refugios climáticos en el país.

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Por Nelson Quiroz
Martes 26 de Oct, 2021 - 15:06
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Una investigación encabezada por Andrés Muñoz-Sáez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, determinó que el 43,6% de la vegetación nativa chilena estaría en peligro frente al cambio climático.

Además demostró que araucarias, alerces, especies de Nothofagus y vegetación de la estepa altiplánica registraron índices de vulnerabilidad por sobre el 95%.

La sobreexplotación de recursos naturales, los cambios de uso de suelos, la contaminación, la invasión de especies exóticas o los incendios son actualmente algunos de los principales estresores de los ecosistemas chilenos. A esto se suma el aumento de las temperaturas y el déficit hídrico que afecta a parte importante del país.

Este fue el foco del estudio internacional liderado por el académico Andrés Muñoz-Sáez, el cual elaboró un detallado mapa del riesgo climático para los 24 tipos de vegetación nativa existentes en el territorio nacional y 38 otras categorías de coberturas, entre ellas, paisajes productivos, es decir terrenos dedicados a la agricultura, plantaciones forestales, entre otras.

La investigación fue publicada en la revista Science of the Total Environment y contó con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, de la Universidad de California Davis y de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre (WCS).

Los resultados

El estudio demostró que si se continúa con las tasas de emisiones de gases de efecto invernadero, tal como sucede actualmente, un 43,6% de la vegetación nativa estaría expuesta a un alto riesgo climático. 

El concepto de “alto riesgo climático” para la vegetación nativa, está asociado a variaciones climáticas que podrían estar por sobre lo que las especies fisiológicamente podrían soportar, implicando desde una disminución de la sobrevivencia hasta una potencial extinción.

El análisis, además, informó sobre los niveles de riesgo climático estimado a futuro para las distintas zonas de Chile y el impacto sobre 11 tipos de bosques, 5 tipos de matorrales y suculentas, 4 tipos de pastizales y 4 tipos de humedales.

En esta línea, se plantea la importancia de implementar medidas para contrarrestar el peligro que enfrenta Chile como uno de los 35 puntos críticos de biodiversidad en el mundo, con tres ecorregiones y seis biomas terrestres de máxima prioridad para la conservación, y donde casi el 50% de sus 4.985 especies vegetales son endémicas, es decir, no existen en otro lugar del planeta.

Áreas y especies en peligro

Las simulaciones realizadas indican que, hacia el período 2061-2080, los índices de mayor riesgo climático para la vegetación nativa local se registran en la cordillera de los Andes y sectores de la cordillera de la Costa, en la zona centro-sur del país.

Entre los bosques afectados, figuran varios tipos de Nothofagus, es decir, robles, coihues, raulíes, hualos, entre otros, especies que comprenden más del 50% de la superficie de bosques nativos de Chile, y presentan más de un 40% de riesgo climático a futuro.

Otra zona que sufrirá los embates del calentamiento global es el altiplano del norte de Chile, donde las estimaciones plantean que el 80% de la vegetación de estepa altiplánica y más del 90% de los salares se encuentran en alto riesgo.

Andrés Muñoz-Sáez, quien además es investigador asociado del Center of Applied Ecology and Sustainability (CAPES), destacó el peligro que enfrentan algunas especies icónicas de gran longevidad, tanto en áreas protegidas como no protegidas, “como son los bosques de pewenes (Araucaria araucana) y alerces (Fitzroya cupressoides), los cuales ya se encuentran amenazados de extinción. De acuerdo a nuestro estudio, ambas especies presentan un riesgo climático por sobre el 95% a futuro“, sostuvo el académico.

Las buenas noticias

Pero no todas son malas noticias. El estudio plantea que si bien las áreas expuestas a un alto riesgo se incrementarán frente a los escenarios de cambio climático, habrá zonas que operarán como importantes refugios climáticos, principalmente en algunos sectores de los Andes centrales de la región de Atacama y Coquimbo, así como en algunas áreas costeras y en los fiordos de Magallanes y en Tierra del Fuego.

Respecto a los tipos de vegetación que serían menos afectados por el calentamiento global, figuran algunas especies de la zona austral, como el Coihue de Chiloé (N. betuloides) y el Ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum), debido a que están bien representados en los parques nacionales y tienen una distribución dentro de futuros refugios climáticos, de acuerdo a lo informado por Muñoz-Sáez.

Sin embargo, Muñoz-Sáez plantea que estos índices deben ser tomados con cautela, ya que el estudio no considera la capacidad de resiliencia de algunas especies frente al cambio climático, un ámbito que puede complementar y afinar los resultados predictivos de este estudio con experimentos de campo.

De esta manera, los mapas de riesgo climático creados por la investigación, entregan información fundamental para el desarrollo de planes de conservación ante los adversos escenarios climáticos proyectados a futuro para todo el país, permitiendo identificar zonas de riesgo climático, lo que hace posible realizar una conservación planificada del territorio, priorizando ciertos tipos de vegetación y zonas donde actualmente se encuentran.

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