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Diputado Vlado Mirosevic: “La eutanasia puede ser quitarle el dramatismo a los últimos momentos de la vida, que no sea producto de un sufrimiento extremo”

El impulsor del proyecto que permite la muerte asistida en Chile conversó con Tu Nuevo ADN sobre los puntos principales de esta iniciativa, entre ellas, cómo se realizará la certificación y la objeción de conciencia.

Por Pamela De Vicenzi
Miércoles 31 de Mar, 2021 - 01:39
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El lunes, la comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó el proyecto de ley que permite la “Muerte digna y cuidados paliativos”, más conocido como Ley de Eutanasia, que actualmente es legal en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, España, Canadá, Colombia y Nueva Zelanda.

En el caso de Chile, la actual legislación vigente, la Ley de Derechos y Deberes del Paciente, establece en su artículo 16 que “la persona que fuere informada de que su estado de salud es terminal, tiene derecho a otorgar o denegar su voluntad para someterse a cualquier tratamiento que tenga como efecto prolongar artificialmente su vida, sin perjuicio de mantener las medidas de soporte ordinario”.

Sin embargo, señala el texto, “en ningún caso, el rechazo de tratamiento podrá implicar como objetivo la aceleración artificial del proceso de muerte“.

El diputado Vlado Mirosevic, impulsor de este proyecto de ley, explicó en Tu Nuevo ADN cada punto de este cuerpo legal, que fue presentado en 2014, cuando recién ingresaba al Congreso Nacional.

En ese momento era un proyecto contracultural, no tenía un apoyo significativo. Pero la sociedad chilena ha cambiado mucho y desde ese entonces hasta ahora, aunque el proyecto ha sido muy difícil de tramitar, vemos un apoyo mayoritario“, sostuvo Mirosevic.

El parlamentario liberal explicó las tres causales del proyecto: “La primera tiene que ver con una enfermedad terminal. El paciente tiene un diagnóstico, eso le indica que la muerte está próxima en el tiempo y no hay capacidad de la ciencia actual de ofrecerle una curación”.

La segunda causal son enfermedades no necesariamente terminales, porque la muerte no está próxima en el tiempo”, continuó el diputado. “Puede demorarse un par de años, pero son enfermedades muy sufridas desde el punto de vista físico para el paciente, es un sufrimiento intolerable. Ahí están las enfermedades degenerativas, en las que el paciente puede no morir, pero su deterioro físico es brutal”.

La tercera causal, indicó, “es un sufrimiento psíquico, aquellos casos donde el paciente se siente preso de su cuerpo. La película Mar Adentro lo retrata muy bien”. En este punto, Mirosevic puntualiza que esto no tiene relación con las enfermedades psíquicas, que no están incluidas en este proyecto.

El diputado Vlado Mirosevic. Foto: Agencia Uno

Certificación, ejecución y objeción

El diputado Mirosevic subrayó que “el proyecto sólo tiene como inspiración respetar la voluntad del paciente, por lo tanto, sólo el paciente puede tomar la determinación. Nadie puede reemplazar esa voluntad personal, esa libertad individual”. Esto quiere decir que las familias no pueden consentir este procedimiento por sí mismas.

¿Qué quiere decir? El parlamentario explicó que hay dos alternativas para ejecutar este proceso: “En la mayoría de los casos, el paciente va a poder expresar de manera libre e informada al médico tratante le podrá solicitar la eutanasia“.

“Pero hay casos en donde el paciente ha perdido la conciencia por un accidente o producto de una enfermedad, y en esos casos puede dejar por anticipado la voluntad“, explicó.

“Lo que establece este proyecto es que va a servir no solamente para la eutanasia, sino que para cualquier instrucción médica que le quiera dejar al médico que me va a atender en el futuro. Puedo dejar esto con anticipación, es una especie de testamento vital. En estas circunstancias quiero que actúen de esta forma. Es como la donación de órganos”, agregó Mirosevic.

El proyecto —de inspiración “liberal”, argumentó el diputado— tiene objeción de conciencia tanto para el paciente, como para el médico y su equipo. “Cualquiera puede decir que esta práctica de la eutanasia va en contra de mi conciencia y nadie está obligado ni a que se la practiquen ni a practicar”, sostuvo.

En cuanto a la certificación, en el caso de la persona que puede expresar su voluntad en el tiempo presente, “lo que uno puede hacer es solicitarle esto a su médico, el médico es el ministro de fe. Pero aquí hemos establecido además una segunda opinión médica, para garantizar uno de los requisitos de la ley: que este paciente esté en pleno uso de sus facultades mentales“.

El lugar es otro punto importante del proyecto. “Hemos considerado en la ley de manera explícita un artículo que permite al paciente solicitar la eutanasia en su casa, básicamente porque si uno mira la experiencia internacional, la mayoría se produce porque la gente quiere estar en un lugar cómodo, reconocible, en un ambiente familiar para poder despedirse de la familia y partir en paz”, afirmó Mirosevic.

Añadió que “eso muchas veces tiene más sentido hacerlo en tu casa, en la medida en que las circunstancias lo permitan, que hacerlo en un hospital, más frío, donde todos se sienten más ajenos. He conversado con familiares que han pedido la eutanasia en otros países, la verdad es que todo se hace en una atmósfera de mucha paz”.

“Justamente la eutanasia puede ser quitarle el dramatismo a los últimos momentos de la vida, que no sea producto de un sufrimiento extremo, sino que sea de una manera más pacífica”, sentenció Mirosevic.

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