Experta sobre caso Pío Nono y reforma a Carabineros: «Han definido a qué ciudadanía proteger y a cuál no»
A propósito de la crisis que vive Carabineros, Ciudadano ADN conversó con la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social y socióloga de la Universidad Alberto Hurtado, Alejandra Luneke, quien insistió en la urgencia de una reforma. "Hay un punto de inflexión en este caso (del joven empujado al río Mapocho). Se acabó el tiempo", aseguró.

Carabineros (referencial)

El código iframe se ha copiado en el portapapeles
AUDIO: Experta sobre caso Pío Nono y reforma a Carabineros: "Han definido a qué ciudadanía proteger y a cuál no"
«Hay una relación histórica de enemistad, por decir lo menos entre la policía y los jóvenes. En las poblaciones básicamente, pero con jóvenes en general. Desde octubre del año pasado a esta parte, hemos sido testigos porque llegó al centro de la ciudad prácticas de violencia selectiva, que estaban invisibilizadas históricamentem contra los jóvenes», explicó la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social y profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Alberto Hurtado, Alejandra Luneke, quien se ha dedicado a investigar la violencia y la estigmatización barrial en márgenes urbanos, la inseguridad urbana y las políticas públicas de seguridad.
Declarando que lo ocurrido recientemente «es brutal, pero no me llama la atención», la reconocida experta contó en Ciudadano ADN que «tenemos un despoliciamiento en los márgenes urbanos, en términos de vigilancia, resguardo y protección. Y cuando la policía esta, es en su faceta represiva en muchos de ellos. Y los enemigos en estas poblaciones son jóvenes».
Luneke, que también fue parte de la mesa técnica para la reformulación a Carabineros impulsada por el senador Felipe Harboe, cuya propuesta entregaron al Gobierno en enero pasado, aseguró que «reforma es muy distinto a hablar de modernización. Son niveles de profundidad diferentes. Modernización ha habido, en términos de protocolos y agenda legal. Pero una reforma tiene que ver con cambios de estructura. Implica cambiar la formación y revisar la doctrina».
El problema, asegura, es la «falta de consenso suficiente» a nivel político. El documento que la mesa técnica entregó en enero, «se recogió, se dieron las gracias, pero hasta el día de hoy no hemos visto avances sustantivos. Uno queda con la duda de cuánto consenso real, o cuánta importancia tiene esto para determinados sectores políticos o el gobierno actual», sostuvo.
[dps_related_post ids=»4670700,4670161,4670195″]
Para la experta, las malas prácticas en la policía son «un continuo. Desde mucho antes existe una práctica lamentable de ocultar y cambiar pruebas. El nivel de opacidad que existe respecto a cómo Carabineros actúa internamente me parece de suma gravedad. El déficit de policía en democracia es profundo y grave. La policía ha creado esta idea de un enemigo al cual combatir. Ha generado una narrativa respecto a eso. Escuchamos al general Rozas hablando de «gente de bien» y «gente de mal». Han definido a qué ciudadanía proteger y a cuál no. Y eso no puede suceder en ninguna policía democrática».
Tras el caso del joven de 16 años que terminó al río Mapocho por acción de un funcionario de Carabineros, quien se encuentra en prisión preventiva, Luneke aseguró que «hay un punto de inflexión en el caso de este chico, del que el Gobierno debería tomar nota. Se acabó el tiempo».
Las soluciones, en su criterio, pasan por «pedirle la renuncia al general Rozas, pero no porque crea que esa es solución». Sin embargo, tiene claro que «hablar de desfundación de la policía es difícil. Muy pocas sociedades no tienen policía. Las reformas son de largo plazo», y parte de ellas pasan por «re-mirar» la Ley Orgánica de Carabineros, para lo que «hay que tener un amplio acuerdo político en esto, porque se cambia con 5/7 en el Parlamento. Para que esto realmente se lleve a cabo necesitamos un consenso político. Esta arista hace del tema policial, más que nunca, un tema político. Siempre lo ha sido, pero ahora se nos hace evidente».
Además, «cuando uno gobierna con una doctrina del enemigo público, lo que genera son bandos», reflexionó la experta. «Lo que hemos observado es una teoría del empate. Y yo creo que eso es inadmisible. Porque no hay empate cuando la ciudadanía, en un régimen democrático, le ha dado el uso legítimo de la fuerza a la policía. Yo no puedo juzgar a quien yo, constitucionalmente, le entrego el uso de la fuerza de la misma forma en que juzgo la violencia contenciosa porque hay un deber respecto al uso de la fuerza que hace que Carabineros no pueda ser juzgado de la misma forma que un civil. Constitucionalmente le damos el poder a la policía para que nos resguarde y para generar cohesión social. Si la policía no nos responde, nos divide, decide a quién va a proteger y a quién no, estamos en un problema».
Por eso, insistió, «tenemos que preservar una policía que sea capaz y nos proteja a todos. Y en eso la narrativa política tiene que ser mucho más clara», y en que «necesitamos un poder civil que gobierne a la policía. Para eso hay señales y ciertos dispositivos de mayor control, y el gobierno nos tiene que dar una señal como ciudadanos».
Luneke también llamó la atención sobre los temas a resolver en el funcionamiento interno de la institución policial. «Es un error pensar que Carabineros de Chile es una institución monolítica. Es muy jerárquica, con graves problemas de desigualdad en su interior. La mayoría de los carabineros que entran son de regiones, vienen para acceder a mejores condiciones de vida, y muchos tienen acciones muy loables. Los oficiales son el 5% o 10% y el resto son personas que vienen de estratos socioeconómicos medios-bajos. Todo eso no lo vemos y creemos que todos son iguales y es hora de que empecemos a ver cómo son tratados dentro en la institución los carabineros de bajo rango. Que empecemos a mirar cómo viven en las comisarías, los «ranchos», como ellos llaman, de qué calidad son. Hay que mirar la institución con detalle y conocer su complejidad. Acá no es que el carabinero no acata la orden, es mucho más complejo que eso».
«Tenemos que ver cómo estamos formando a los carabineros también. Son muchas las aristas», aseguró la experta, recordando finalmente que «la experiencia comparada dice que estas reformas duran más de cinco años».




