Estudio asegura que el 82% de los chilenos está a favor de cambiar la Constitución: «No tenemos recuerdo reciente de haber votado por un cambio tan sustantivo»
Ciudadano ADN conversó con el investigador del Coes (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social), Roberto González, que desde 2016 viene haciendo un estudio que analiza en cifras los cambios sociales en nuestro país. Desde ese lugar, asegura un amplio triunfo del Apruebo en el próximo plebiscito, pero también una disminución en la valoración del sistema. "La gente está conforme con la democracia, pero no le gusta cómo funciona", expresó.


El código iframe se ha copiado en el portapapeles
AUDIO: Estudio asegura que el 82% de los chilenos está a favor de cambiar la Constitución: "No tenemos recuerdo reciente de haber votado por un cambio tan sustantivo"
El Estudio Longitudinal Social de Chile, disponible en coes.cl, desde 2016 encuesta a tres mil chilenos con el fin de analizar el curso de los cambios sociales en Chile: la estabilidad en las creencias, las actitudes y percepciones frente al conflicto, la cohesión social en el país, los movimientos sociales, la identificación con partidos políticos y coaliciones, la democracia, la salud mental y los sexismos. En la última versión, se incorporó también preguntas relacionadas con el estallido social iniciado en octubre de 2019, y el proceso constituyente en curso.
Entre los datos que concluyó el estudio, está que el nivel de conformidad con la Constitución es «muy bajo»: de 16% hace unos años, bajó a 7%, mientras el consenso en cambiarla subió de 72% a 82%. Frente al plebiscito del próximo 25 de octubre, «sospecho que no debiéramos tener una mayor sorpresa respecto a la voluntad de cambiarla, y en cuanto al mecanismo, que se elija una asamblea constituyente para que redacte una nueva Constitución, lo que se vincula con la gran desconfianza en los políticos», expresó en Ciudadano ADN el investigador del Coes (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social) y el profesor de Psicología de la Universidad Católica, Roberto González.
El académico recordó que la Constitución es «un órgano que regula nuestra vida en sociedad y es natural que exista la tensión» Por eso, su cambio «es un proceso que requiere tomar decisiones y acuerdos, y no siempre hay una única posición. Ese proceso de lograr consensos es una tarea desafiante pero no imposible».
Otros datos del estudio que llaman la atención aseguran una «disminución muy sustancial» entre quienes creen que la democracia es el mejor sistema de gobierno: en la última versión, alcanza apenas a un 60%. Pero González lo atribuye a que «la gente está conforme con la democracia, pero no le gusta cómo funciona». Por eso, ideas como la paridad de género y la representación diversa son fundamentales en la recuperación del compromiso democrático. «Es un desafío enorme pero muy importante».
También existe un grupo de gente que no quiere este tipo de cambios y los rechaza, pero -asegura González- «es un grupo minoritario».
[dps_related_post ids=»4665396,4665705,4665175″]
La encuesta también se dedicó a estudiar la repercusión del estallido social en la sociedad chilena. «Hay que tener claro que el estallido se después de un largo y sostenido ciclo de movilizaciones. Esto no aparece de la nada», recuerda González, vinculando los hechos iniciados el 18 de octubre de 2019 con el movimiento estudiantil del 2011, protestas como NO + AFP y el movimiento feminista. Las instituciones, en tanto, sufren un sostenido descrédito: «todas, sin excepción, gozan de muy bajos niveles de confianza y perdieron la importancia que tenían». Eso llevó a que la participación en movimientos sociales aumentara de un 20% en 2016, a un 39% post 18 de octubre, con un fuerte énfasis en los jóvenes entre 18 y 24 años, más educados (con mayores niveles de escolarización). La división entre izquierda y derecha, en tanto, «no es muy marcada. Es cierto que predomina la izquierda, pero no todos se identifican con ella». Más bien, muchos tienen en común «un alto nivel de rabia con las injusticias». Esa cantidad de jóvenes comprometidos con los cambios sociales adelanta que la participación electoral de ese segmento «va a marcar un antes y un después».
González cree que el proceso constituyente se convertirá en el gran tema de conversación en las familias, en el trabajo y en las redes sociales. «Esto nos va a marcar la vida en los próximos dos años», adelantó. Por eso, cree que es necesario hacer un «esfuerzo por que no se terminen polarizando las posturas. Esto es una gran oportunidad. Las crisis no necesariamente son negativas. Están acompañadas de dolor y de tensión, pero son los puntos de partida que marcan una nueva etapa». Desde su disciplina, aseguró que «los psicólogos evolutivos describen las crisis como cambios de identidad en las personas. Nos podemos abrimos a pensar juntos y a discrepar con los otros, que no es un problema en sí. El problema es la intolerancia».
Un plebiscito llevado a cabo en medio de una pandemia también tiene amenazas, como que las personas mayores o con enfermedades crónicas no acudan a votar, al tener un alto riesgo de contagio. «Van a tener mayores razones para no ir a votar, pero no porque no consideren que votar sea importante», precisó el experto. «Cada persona mayor tendrá que juzgar bajo sus propias condiciones (si va a votar o no) y tomar todos los resguardos». Sin embargo, no debería tener una mayor repercusión en la votación, por el interés que despierta el proceso. «No tenemos recuerdo reciente de que hayamos votado por un cambio tan sustantivo».
También hay preocupación por la conformación de los candidatos de la Convención Constituyente. «Mi visión es que la única forma de resolver ese problema es lo que algunos partidos van a hacer. En ellos está la llave de la solución», aseguró González, respecto a que las tiendas políticas generen los espacios para que los independientes puedan ser apoyados «y tengan alguna chance de llegar a la Asamblea Constituyente. Si la gente percibe que los partidos van a llevar nada más que a sus propios candidatos, van a seguir deteriorando sus niveles de confianza. Los partidos políticos tienen una enorme oportunidad para abrir canales de participación. Ellos van a llevar el pandero, porque el sistema electoral chileno fuerza a que ello ocurra».
En tanto, la recién estrenada franja política no debiera modificar sustancialmente las posiciones de cada uno, pero sí es útil para «gente que está más distante del proceso, y no necesariamente siguen las redes sociales, sino que están más vinculadas a la televisión. Es clave para los indecisos». González evalúa que «el nivel de consenso en el Apruebo es tan importante que una franja no va a cambiar la opinión de la gente. Si algo va a hacer, es exacerbar las opiniones que ya existen».




