La olla común número 80 apoyada por «En ADN todo suma» es de San Miguel: «Esta olla te mejora todo, no te duelen ni las uñas. No hemos tenido ni resfriado»
Ciudadano ADN celebró esa cantidad de ollas comunes apoyadas por la campaña solidaria de Radio ADN conversando con Felicia Ponce, coordinadora de la Cocina Solidaria Barrio Atacama, que incluso recibió una giftcard de $3.000.000 por parte de un supermercado. "Así que estoy hasta el 24 de diciembre cocinando", adelantó.


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AUDIO: La olla común número 80 apoyada por "En ADN todo suma" es de San Miguel: "Aquí hay muchos extranjeros que no pueden pagar arriendo y los echaron a la calle"
De la comuna de San Miguel es la olla común número 80 que recibe la ayuda de En ADN todo suma, la campaña solidaria de Radio ADN que durante estos meses se ha encargado de apoyar a gente que está entregando alimentos a quienes más lo necesitan durante esta pandemia.
Recuerda que si quieres apoyar o necesitas ayuda, puedes comunicarte al Whatsapp de ADN, +569 7772 7572
Cocina Solidaria Barrio Atacama es el nombre de la olla común encabezada por Felicia Ponce, quien en conversación con Ciudadano ADN contó el menú para hoy: puré con pescado al horno, ensalada de repollo y plátano, más manzana y naranja de postre para los adultos mayores. Un menú variado es una preocupación constante de sus coordinadores. «Una vez a la semana tenemos pollo, pescado, legumbres, charquicán y pantrucas».
«De primera me llegaba gente de calle toda sucia. Ahora se lavan antes de venir. Nosotros atendemos con calidad», cuenta Felicia sobre la iniciativa que partió el 27 de marzo, al ver la dura situación económica de sus vecinos. Además de cocinar, la agrupación entrega donaciones de cajas cuando se necesitan. Todo en un proceso muy riguroso: «Tenemos todo empadronado, la persona que recibe la comida, su RUT, porque es una responsabilidad esto».
El barrio Atacama es una zona de muchos edificios, y según relata Felicia, «los dueños de edificios cobraron demasiado caro a muchos extranjeros, que con la pandemia quedaron sin pagar arriendo y los comenzaron a echar a la calle. Hay hacinamiento y no tienen para comer, así que vienen para acá». La mayoría son venezolanos, así que «ellos se llevan su vianda».
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Como son grupos de riesgo, los adultos mayores reciben la comida en su casa. También les han tocado cinco casos de familias enteras contagiadas con Covid. «Ahí se lo vamos a dejar a la rejilla. Nos avisan los mismos vecinos. Todo ha salido por boca».
Felicia vive con su marido «joven como yo, todavía no cumplimos 70», y con sus hijas, que ya tienen sus profesiones. «Una es gerenta, la otra es veterinaria. No dependen de mí, sino que aportan». Ella superó un cáncer de mama hace un tiempo. «Si quedé en esta tierra es por algo, no para peinarme y vestirme. Pero esta olla te mejora todo, no te duelen ni las uñas. No hemos tenido ni resfriado, así que yo creo que alguien o algo nos protege», reflexionó.
Para el próximo miércoles tienen previsto un evento especial. «Vamos a despedir septiembre dando choripán en la calle. Todos a cierta distancia. Estamos atendiendo gente que sufre, entonces hay que alegrarla», aseguró Felicia, contando que los beneficiarios de la olla común son un grupo particularmente variado. «Hay una mujer que es abogada y ella viene a buscar almuerzo. Son casos que la gente piensa que no hay, pero está lleno».
El retiro del 10% de fondos pudo paliar un poco la dura situación económica, pero la mayoría de los vecinos «pagaron universidad, arriendo, deudas y están sin trabajo. Así que siguen con los almuerzos. No hay gente que abuse. Son 250 personas que necesitan y por eso les hacemos cositas ricas. El queque de manzana se los hago yo», aseguró.




