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La realidad de una olla común en Renca: “A mucha gente le da vergüenza venir. Algunos mandan al vecino”

La campaña solidaria de Radio ADN llevó su ayuda solidaria hasta la olla común de la Junta de Vecinos de Villa Caupolicán y conversó con su presidenta, María Llanca. “Hay vecinos medios egoístas: hay gente que tiene más, y nunca los hemos visto trayendo algo. Y gente que no tiene, llega con un paquete de fideos”, contó al Ciudadano ADN.

Por Ciudadano ADN
Martes 15 de Sep, 2020 - 22:14

“En ADN todo suma”, la campaña solidaria de Radio ADN que ya lleva varias semanas ayudando a cientos de iniciativas gracias al aporte de sus auditores, llegó hasta la comuna de Renca, para participar de la historia de la Junta de Vecinos de Villa Caupolicán, donde su presidenta, María Llanca, organizó una olla común con los vecinos y un grupo folclórico del que es parte.

Durante una fumigación en la villa, comenzaron a juntar mercadería, lo que llevó al grupo a levantar su primera olla. “El primer día llegaron 250 personas. Ahí entendimos realmente la necesidad de la gente. No pensábamos que era tanta”, contó María en conversación con Ciudadano ADN.

El retiro del 10% de los fondos de la AFP, contó María, alivió un poco esta época de falta de trabajo y aumento de la pobreza, “pero esto también se va a acabar y va a subir el doble”.

La iglesia Jesús Carpintero se ha vuelto parte clave de la iniciativa. “Se ha portado un 7 con nosotros, el cura Juan Ignacio nos ayuda con donación de alimentos, porque si no no tendríamos cómo hacerlo”. Sin embargo, la ayuda es para unas 100 personas, “y nosotros tenemos que juntar para las otras 150. No es suficiente”.

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“Yo creo que a mucha gente le da vergüenza venir, como que manda al vecino”, confesó María sobre las personas que acuden a la olla común, en la que también participan migrantes venezolanos y colombianos. “Los chiquillos y las chiquillas son un siete”, contó. La olla funciona tres días, pero “trabajamos los siete días igual, porque hay que dejar todo listo para el otro día”.

La olla común funciona en la casa de María. “Yo vivo en la mitad de la población, así que todos saben. Es chiquitita la población, pero es harta la gente”. Una iniciativa que a los mayores les remite a los años 80, donde la pobreza imperante hacía comunes estas iniciativas donde el pueblo ayudaba al pueblo. “Pero si nosotros siempre hemos sido de las ollas comunes, dicen. Ellos tienen sus recuerdos. Pero nosotros vemos la realidad de la gente todo el año” producto de las actividades solidarias que gestiona el grupo folclórico. “Ahora se ha notado más por la cosa de la pandemia, pero hay mucha necesidad”.

“Nuestra idea es seguir ayudando”, adelantó María. “Pero uno ve que hay vecinos medios egoístas: hay gente que tiene más, y nunca los hemos visto trayendo algo. Y gente que no tiene, llega con un paquete de fideos. Uno ve lo mejor y lo peor de las personas”.

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