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José Yuraszeck: “Ser hincha de la U y sufrir fue un sinónimo por mucho tiempo”.

El sacerdote jesuita y actual capellán del Hogar de Cristo, conversó con Aldo Schiappacasse en “Los Tenores Puertas Adentro”.

Por Juan Vera Valdés
Martes 30 de Jun, 2020 - 21:51

Por Carlos Madariaga.

Si hay una institución que ha tenido que involucrarse más que nunca con sus asociados es el Hogar de Cristo. Por lo mismo, se está impulsando la campaña “Únete a la segunda línea”, en la que se busca apoyar el trabajo de quienes se ocupan a diario de las personas más vulnerables en medio de la pandemia.

“Ha sido un tiempo muy vertiginoso, que ha demandado soluciones urgentes. Tuvimos que restringir las visitas y transformar las hospederías para las personas en situación de calle en residencias 24/7”, explicó José Yuraszeck, sacerdote jesuita y capellán del Hogar de Cristo.

En una conversación profunda con Aldo Schiappacasse en los “Tenores Puertas Adentro”, Yuraszeck, sacerdote hace 8 años, relevó la importancia de las creencias religiosas en la situación que atraviesa la humanidad. “En circunstancias particularmente difíciles, como esta emergencia, brota un sentido profundo de necesidad espiritual, de conexión. Y cuando las respuestas de las autoridades parecen estar superadas, viene la apelación a la fe. He visto un cierto renacer de la invocación religiosa y de la organización comunitaria para hacer frente a toda esta situación”.

Por lo mismo, quien ingresó a los 23 años a la Compañía de Jesús luego de haber estudiado Ingeniería Civil en la Universidad Católica ha debido adaptarse a los requerimientos de esta época. “Hemos generado distintos espacios de participación, misas online. Empecé el 19 de marzo y desde entonces no he parado. Ha habido mucha gente. Hay una necesidad de acompañarnos, compartir las penas. Eso ha sido un espacio muy fecundo”.

Todo ese espacio de reflexión, eso si, estima que no representará un cambio total en la manera de vivir, como algunos sectores de la sociedad han sostenido. “Creo que vamos a volver un poco a lo de antes, no creo que haya grandes transformaciones. Esperaría que lo que se está reconstruyendo a nivel muy local (juntas de vecinos, ollas comunes) sea germen de una nueva socialidad, una nueva convivencia. Eso es algo positivo y esperaría que perdure, pero no creo que sea tan sencillo”.

Yuraszeck, además, advierte de la compleja realidad que el coronavirus ha develado en zonas pobres del país. “En muchas poblaciones y barrios críticos, los narcotraficantes son amos y señores, lo que es una falencia profunda del Estado. Hoy son mecenas, lo que atiende una necesidad pero es muy dañino porque están todos los valores trastocados. La gente tiene miedo a denunciar, pero también necesidades”.

Obviamente, resultó inevitable hablar de fútbol, considerando que su padre, del mismo nombre, fue presidente de Universidad de Chile. “Nací siendo de la U. Ser hincha de la U y sufrir fue un sinónimo por mucho tiempo. Últimamente hemos tenido más alegrías y yo veo en los más chicos que es mucho más fácil ser hincha de la U, aunque en general se ha sufrido harto. El año pasado también y de alguna manera lo seguimos sufriendo con la falta de fútbol”.

Y en una faceta más íntima, sin el deporte en desarrollo, ¿qué actividades ha redescubierto José Yuraszeck? “He vuelto a la música y en los ratos libres hago algo de música con compañeros curas donde vivo. He recuperado el sentido de hacer ciertas cosas porque sí, pasatiempos provechosos. Me entretengo con el charango. En tiempos difíciles, es la belleza la que hace hablar al mundo y la expresión artística es importante en eso”, cerró el capellán del Hogar de Cristo, que ha lamentado la muerte de dos trabajadores producto del Covid-19.

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