Informe llama la atención sobre el estado precario de las cárceles chilenas
El tercer Estudio de las Condiciones Carcelarias en Chile, del INDH, relata que, en algunos casos, chinches y vinchucas circulan "permanentemente en el suelo y los muros".
El tercer Estudio de las Condiciones Carcelarias en Chile (2016-2017), elaborado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), dio cuenta de las precarias condiciones en que viven los reos en Chile.
De acuerdo con el reporte, citado por La Tercera, la falta de camas es uno de los problemas más recurrentes: el 51,3% de los hombres privados de libertad no cuenta con un espacio propio para dormir; mientras que en el caso de las mujeres la cifra llega a 35,7 %. “En la celda de imputados primerizos hay 19 camas, pero duermen 24 personas en dichas camas. No hay espacio en la celda para instalar más”, dice sobre la cárcel Yumbel.
“Los camarotes llegan hasta a cuatro niveles. Hay alrededor de 60 centímetros entre las literas. En algunos colectivos los internos dicen que duermen hasta en los baños ubicados al interior de las celdas, instalando colchonetas para ello”, relata el texto.
El análisis fue hecho en 40 centros, de los cuales 22 arrojaron una población superior al de su capacidad.
La infraestructura también es un problema. Por ejemplo, en el Centro de Cumplimiento Penal de Victoria, en La Araucanía, las celdas “no cuentan con baños ni calefacción (…) no tienen ventanas, por lo cual la circulación de aire es deficiente” y “tienen mucha humedad, se percibe el mal olor y no hay luz natural”. “Se observan botellas o recipientes plásticos para orinar por parte de los ocupantes”.
De los 40 penales, 24 no tienen acceso a baño ni agua potable las 24 horas. Además, en los servicios higiénicos hay desagües tapados o estancados, falta de limpieza, humedad, hongos, filtraciones y escasez de ventilación, entre otros. De todos los recintos, solo se constató acceso a agua caliente en siete de ellos.
El informe, de igual manera, detectó la presencia “en algunos dormitorios” de “vinchucas y chinches, los que circulan permanentemente en el suelo y los muros”.
“En el colectivo de imputados reincidentes los reclusos revelan la presencia de ratones”, describe sobre el Centro de Detención Preventiva de Talagante, en la Región Metropolitana.